Runmería I: los milagros de Amil

Hace unos meses se me ocurrió una nueva suma de conceptos: run + romería = RUNMERÍA, es decir, ir de romería corriendo, cual devoto desbocado y descreído. Y como aquí en Galicia hay muchas, esto promete. De momento tengo en la cabeza una trilogía, y el otro día escribí ya el primer capítulo.

Los Milagros de Amil, una parroquia del concello de Moraña, se celebran siempre el primer domingo después del 8 de septiembre. Durante los días que dura la romería hasta el santuario de Amil acuden, unos por devoción y otros por tradición, miles de peregrinos de múltiples ayuntamientos cercanos, siendo lo más frecuente el caminar la noche y la madrugada del sábado para acudir a los eventos festivos y religiosos de primera hora de la mañana.

Yo salí de Pontevedra a las 5:30, con la intención de tocar la pared de la iglesia antes de que amaneciera. Primero tuve que hacer unos kilómetros por el centro de la ciudad (en los que me crucé con algunos que venían de fiesta, y sus habituales comentarios), y después cogí hacia Lérez. Desde allí, poner el frontal y la luz en la mochila, coger el arcén izquierdo de la carretera (con lo que a mí me gusta el asfalto, arrggh), y a trotar sin pausa, hacia Xeve primero y hacia Amil después.

Salvo el último tramo, tira siempre para arriba, con alguna rampa un poco empinada, pero nada del otro mundo; se puede correr todo el tiempo, incluso a buen ritmo (lo que limita un poco es la oscuridad y el tráfico, pues había más gente y coches de los que yo esperaba). Así, en algo menos de 2h, con 550mD+ y unos 19km aproximadamente, estaba ya junto a la gente que escuchaba la misa desde el adro de la iglesia, pues dentro estaba petao.

Tras un ratito estirando y descansando, y observando lo que por allí había, llegó RL a buscarme para ir hacia Meaño, no sin antes dar juntos un breve paseo y comprar un rico avituallamiento a las típicas rosquilleiras, muy numerosas por cierto.

PD. No tengo fotos porque no llevé cámara (y me olvidé el móvil en casa); a ver si consigo alguna de las sacadas con el teléfono de RL.

100% Galicia Máxica Trail

El circuito GMTA 2011 ha acabado. Han sido un total de 5 pruebas, una por cada provincia, más un fin de fiesta repitiendo la de Pontevedra (tal vez por la cercanía a Portugal), de corta/media distancia, y distintas tanto en características como en paisajes, que nos han permitido a los participantes poder visitar rincones preciosos y desconocidos, y… ¡castronear de lo lindo monte arriba y abajo!

Haciendo balance del circuito quisiera destacar sus grandes aciertos, a mi juicio:

  • Los lugares y recorridos han sido, en general, muy bien elegidos, trazados, y currados. Había distintos tipos de terrenos, pasos con encanto, vistas flipantes,… Además repartidos por distintas zonas de Galicia (más justo y equitativo para todos).
  • El trato dispensado por organizadores y voluntarios, amable y cordial. Corredores escoba, «hombre botiquín», voluntarios de las mesas y avituallamientos, trazadores, colaboradores sacando fotos, etc., merecen un aplauso y nuestro agradecimiento.
  • El precio de las inscripciones en relación a lo ofrecido (circuito, regalos, comida,…). De hecho, la alternativa que se planteaba a los aficionados a principios de año (el tal Get On Trail ese), creo que no cuajó precisamente por este aspecto.
  • La organización de actividades complementarias a las pruebas (por ejemplo: exhibición canina, proyección, fados, fuegos,…), que hacía los finales un poquillo más atractivos.
  • Los detalles motivadores y simpáticos como los abrazos de Moutinho, las coronas de laurel (que yo nunca llevaré, sniff), o la exclusiva camiseta de finisher del circuito (esa sí la tengo, ¡eh!).

Pero también hay que hacerles alguna crítica a los del GMTA, para mejorar el año que viene, y porque si sólo decimos cosas buenas se lo van a tener muy creído:

  • La información proporcionada antes de cada carrera fue escasa y tardía, y, algo que no me explico, comunicada principalmente no a través de la web del circuito, sino del foro de CeG. Está de maravilla que se trate el tema en ese foro que muchos seguimos, pero los avisos y la información fiable debieran estar en la web de la organización.
  • Las rutas de senderismo organizadas paralelamente no cumplieron las expectativas. Me consta, por casos cercanos, que se hicieron cortas, desorganizadas, desmotivantes,… Hubo gente que se inscribió desde febrero pensando que eran tipo la de Penedos (un circuito aproximado al de los corredores, para hacerlo al tiempo que ellos), y se encontraron con un paseo por la playa, pagando.
  • Algunos avituallamientos y almuerzos post-carrera se quedaron algo escasos para los rezagados (sé quien quedó prácticamente sin probar bocado en 2 de las 5 pruebas porque ya no quedaba). Si no poner más, podría guardarse algo para los que llegan hacia el final, que tienen el mismo derecho.
  • Ah, y aunque no me preocupa mucho, el sistema de puntuación del reglamento es un poco raro para los del montón (la mayoría). Cito: «A partir del trigésimo todos los atletas recibirán un punto». Vamos, que si uno queda 32 y otro 199 en las 5 pruebas, o las que sean, están empatados, ¿no?

De todas formas, creo que en general ha sido un éxito, y me ha dejado muy contento. Y más que espero estarlo si se confirma lo que se comentó de ampliarlo (prueba larga, nocturna, y km vertical, al parecer), ya que el año que viene espero repetir.

Por eso, lo único que puedo hacer es agradecer a Luso-Galaico Trail Events y al CAR Marisqueiro (y a sus voluntarios), el trabajo realizado, y felicitar a todo el mundo: a la organización, a los participantes de cada prueba, y a los que pueden decir orgullosos que pertenecen a los primeros 100% GMTA.


Fotos posts GMTA: web GMTA, foro CenG, y col.priv.

GMTA: Serra do Galiñeiro (5/5)

El GMTA se acaba por este año. En este caso en una zona muy conocida y apreciada por escaladores, orientadores, senderistas, y amantes del monte en general: el Galiñeiro. Por cierto, que esta zona de gran valor que se está viendo amenazada por distintos intereses de en tiempo a esta parte, y que ha llevado a la movilización ciudadana para su defensa que también tenía su presencia en la carrera.

En cuanto a la carrera, esta vez mucha gente conocida en la salida, supongo que por fechas y por la proximidad a Pontevedra. Arrancamos de la Asociación Vecinal de Vincios, y empezamos subiendo por pistas y cortafuegos, yo sin mucho ánimo, pues ese día no estaba muy motivado. Dimos varias vueltas, pero era obvio que nos dirigíamos a la zona de las escuelas de escalada, en la que el terreno se vuelve muy roto y se hace difícil trotar, y si vas fundido, caminar. Eso sí daba gusto ver en una zona rota y con pendiente a tanto público: escaladores, acompañanetes, denderistas (nuestra MR incluida; gracias por venir y por las fotos). ¡Parecían las típicas imágenes de Zegama!

Después a crestear por la cumbre, el vértice geodésico, la caseta forestal, para descender por una zona boscosa y con una vegetación baja dura y tupida, avanzando hacia Zamáns, y pasando previamente por una bajadita corta por roca con unas mini-cascadas, y llegando al senderito que bordea el encoro (sombrío y fresco, tirando a llano, entretenido, bonito,…). Cuando ya parecía que se acababa, aún quedaban un par de tramos de monte, con una buena subida, el paso por el merendero, y los kilómetros finales bajando fácil ya hasta meta.

A mí falta me hacían, pues arranque la carrera flojo de coco con el propósito de acabar y punto. Al final fue lo que hice: 20/21km, 1050mD+, 2:47 de tiempo, y a pensar en otra cosa. A RL se le hizo muy dura, porque no iba muy allá, pero jabata como siempre, acabó la prueba y disfrutó del pasillo de las chir-liders.

Ya por la noche, y con bastante fresquito para la época, tuvimos un completo fin de fiesta: la actuación de una fadista (usease, cantante de fados), la entrega de premios habitual, la de la clasificación general del circuito, y el reparto de las codiciadas camisetas de finisher a los que habían conseguido acabar las 5 pruebas, entre los cuales orgullosamente me hallo, todo ello adornado con fuegos artificiales. Moutinho, cabeza visible de la organización, aprovechó también para hacer balance del circuito y dar algún anticipo sobre el GMTA del próximo año.



Vamos pa’l Tour 2011

Un año más, y van muchos, al llegar julio, tiramos pa’l Tour de France; pero no sé si esto se repetirá, porque cada vez me gusta menos ir.

En esta ocasión, las etapas que podíamos ver conjugando las fechas de vacaciones de los que íbamos (GL, TG, y yo), eran la de Saint-Gaudens a Plateau de Beille y la de Limoux a Montpellier. Ya de por sí sabía a poco, pero aún por encima las cosas no salieron como planeábamos.

El día del puerto calentamos por la carretera general, pero al ir a subir… sorpresa. ¡La Gendarmerie no dejaba pasar bicis desde Les Cabannes! Además con no muy buenas formas: acceso cortado, y punto. Al final, las protestas de los numerosos ciclistas que iban llegando a la zona vallada, les «obligaron», para no causar males mayores, a dejar pasar a la peña… desmontada, a sabiendas de que en la primera curva nos subiríamos de nuevo en la bici.

En zona alta, más de lo mismo. A 4km de meta, en el descansillo, otra vez a desmontar, y a hacer la trampa de dar cinco pasos y volver a montar. Pero es que después había un Gendarmerie cada 50 o 100m tocando las pelotas, así que llegó un momento que nos aburrimos de jugar al gato y al ratón, y decidimos caminar hasta el último kilómetro (que sí suele tener un trozo cortado, y nunca pasa nada).

La verdad es que no entiendo como la organización del Tour puede mostrar esa actitud. No soy un macarra, sé que hay cafres sueltos, y respeto que haya unas normas de seguridad y unas limitaciones de acceso,… Pero poner a los Gendarmeries a pelear con los aficionados respetuosos, o a amenazar con candarte la bici cuando circulas correctamente y a una hora prudente, no es normal.

Es mucha la gente que se desplaza cientos o miles de kilómetros para ver la etapa a pie de carretera, animar a los corredores, gastar el dinero en las localidades que acogen la prueba, y hacer que el Tour sea algo grande (bien que presumen de su afluencia de público). Y supongo que no querrán perder el apoyo de los aficionados.

Eso sí, lo poco que pudimos pedalear hacia Plateau de Beille estuvo bien. El puerto es duro, con unos buenos rampones (metí el 34×27 un buen rato). Además, hacía buen día, y había mucho ambiente y animación. Y, por cierto, la etapa la ganó Vanendert, seguido de Samu Sánchez.

Al día siguiente fuimos a Limoux a ver la salida de la siguiente etapa, y a curiosear un poco por los autobuses y la zona VIP. Pero tampoco moló mucho, así que, ya quemados, decidimos olvidarnos del Tour, y hacer algo de provecho: fuimos a la cercana Carcassonne a visitar la villa cátara medieval. La verdad es que si no llega a ser por las visitas deportivas y turísticas, no tourísticas, que hicimos el resto de días (Andorra, Benasque, Gijón,…), todos esos días de viaje habrían sido una pérdida de tiempo.




GMTA: Subida al Pindo (4/5)

La zona del Pindo se presta, ya que este Olimpo celta que tenemos en Galicia es una pasada; la organización sabe buscar bien los trazados, como ya ha demostrado; y la playa está ahí al lado, con el juego que puede dar antes-durante-después de la carrera. Conjugando estos tres factores, estaba claro que esta cuarta prueba del circuito GMTA iba a molar… ¡pero no pensé que tanto!

Disfruté como un enano en todo el recorrido. Éste venía a tener dos partes diferenciadas. La primera arrancaba con una vuelta por la playita para calentar las piernas y estirar un poco al pelotón; después un sendero con piedras en subida, muy bonito, pero en el que era muy difícil adelantar, pues obligaba a la fila india; a continuación una zona de esas de ni pa’ti ni pa’mi, hasta llegar a una subida por una vaguada que lleva hacia la cumbre, en la que íbamos ganando metros por grandes rocas en las que había que saltar, trepar,… agarrarse con las uñas, etc. (en un momento de la subida, hasta vi a un tío desparecer por un hueco).

La segunda parte era de bajada, corrible y rápida, pero con mucha curva y piedra, donde adelanté a mucha gente (con ojo, pero a veces arriesgando un poquillo). Al final se bajaba un trozo del senderito inicial, y llegabas otra vez al pueblo. Pero no directamente, claro. Antes había que volver a dar la vuelta por la playita, sólo que ahora la arena ya jodía un poquito más, y la marea estaba subiendo, así que tocaba mojarse para superar las rocas. De hecho, cuando pasaban los últimos corredores tenían que meterse hasta la cintura, sino atajaban unos metritos antes, claro.

Yo prefiero las carreras largas, y esta que fue tan corta, 12/13km, y la que tenía menos desnivel positivo (600m), me salió relativamente bien, y acabé en poco más de 1:30 (saliendo con los de atrás, como siempre). Supongo que porque el terreno roto y tirando a técnico me gusta y me favorece, y también porque ya estaba en vías de solución el problema del pie. A RL le costó un poco más, pero llegó bien, y sin hacerse daño, cosa que no era tan fácil en esta prueba (hubo bastante gente tocada de tobillos y demás).

Aunque no nos pudimos quedar a la sardiñada y demás actividades nocturas, la visita matutina a Carnota, la carrera en el Pindo, y la parada en las fiestas de Muros, hicieron que fuese un buen día.