Como ya hice el año pasado, éste me he anotado en el reto/juego que proponen desde el podcast de Ingrávidos, de Radio Marca, y que se inspira en la teleserie coreana El juego del calamar (que sigo sin haber visto, como la mayor parte de series que la gente comenta).
Por si alguien no sabe de qué va el asunto, desde el programa de radio ponen un reto trailrunner cada semana, en el que indican una distancia, un desnivel, a veces un ritmo, y un número de sesiones máximo. Quien logra completar ese reto antes de que finalice el domingo sigue vivo y pasa a la siguiente semana; quien no lo logra muere a efectos del juego. Sigue habiendo un sorteo de regalos por parte de Asics, que patrocina el asunto, y a veces algo de pique en el grupo de Strava, y poca novedad más. Únicamente que ahora, en vez de comprobar ellos por defecto si cumples o no, tienes que mandar por correo electrónico el enlace a tus actividades, y quedar pendiente del listado de supervivientes.

Esta edición la vi más complicada, porque las primeras semanas ya tuvieron su chicha. Y sigo pensando que para los que correr no es su deporte principal a veces es fastidiado cumplir. Entre que a efectos prácticos tienes 5 días (el programa se emite el martes), y que algunos de esos días son para la bici u otras cosas, poco margen queda. Pero bueno, el caso es pasarlo bien y mover el cuerpo. La cosa este año fue más o menos así para mí:
- Semana 0: una sesión de 12K a ritmo medio sub 6 min/Km. La prueba de acceso estaba facilita. Aproveché una salida corta y tranquila en plano (por el Camino de Santiago Portugués), para dejarla lista. 12.5 Km en 1 h 3 min, a poco más de 5 min/Km. Estamos dentro, ¡a jugar!
- Semana 1: una sesión de 15K con un mínimo de 500 mDa+. Aquí ya me tiro un poco al monte, y en un ratillo liquido el reto con una carrerilla fácil, de esas del mediodía para hacer hambre, de 18.8 Km y 550 mDa+.
- Semana 2: hay que acumular 50 Km y 1500 mDa+. Como esta semana había otras cosas que hacer, tocó sumar tres salidas. La primera de 14.1 Km y 540 mDa+, la segunda de 26.2 y 910 (los típicos de entrenos de monte de entre semana), y un tercero de 10.5 y 70 (más para soltar patas). La suma cuadraba, y llevaba varias sesiones de bici, así que esa semana no corrí más.
- Semana 3: subían tanto la distancia como el desnivel, porque se pedían 57K y 1800 mDa+. Esta semana se me atragantó algo porque los primeros días no corrí sino que hice otras cosillas, y tampoco tenía tiempo/fuerzas para hacer una tirada larga. Así que de nuevo a sumar pequeñas aportaciones: un entrenillo de 15.6 Km y 385 mDa+ el jueves, otro de 19 y 430 el sábado, y con otro el domingo de 25.2 y 970 ya estaba. O no, porque pensaba que iba sobrado, pero al llegar del último y sincronizar el Strava veo que me faltan ¡15m! El problema ya lo conocía: mientras estoy en el monte voy mirando el Garmin de mi muñeca, pero sus datos a veces no coinciden con los que arrojan el teléfono y la red social de los KOM. En este caso, según el Fénix entré en casa con 1100 metros ascendidos, pero para Strava sólo fueron los citados 970. Pensé en dejarlo así. Si lo aceptaban pues bien, y si me eliminaban pues también. Pero, como todavía no me había cambiado ni duchado cuando me di cuenta, volví a salir para dar una vuelta por las calles del pueblo y añadir otros 40 metros de desnivel. Ahora sí, reto semanal listo.
- Semana 4: vuelve a ser un reto mono-sesión de 21K y 1000 mDa+. Aproveché para ir a visitar las antenas y los eólicos del Xiabre, chino-chano, que estaba cansadete. Le metí a las patas 25.2 Km y 1010 mDa+. Para asegurarme, no paré hasta que el Garmin marcase bastantes metros más, contando ya con el margen de discrepancia que me estaba tocando las narices.
- Semana 5: piden 30K y 1500 mDa+ en una única sesión. Cuando escuché el reto me dio un poco de pereza, porque esta semana no me apetecía mucho correr, y además estaba algo fundido por la bici de carretera. Así que lo fui dejando pasar, y ya el finde me calcé las zapas y salí al monte a hacer un ca-co sin pretensiones (bueno, en realidad es mi actitud de diario). Llegué a casa con 33.2 Km y 1440 mDa+ (1550 según el reloj), sin importarme que no cuadrasen los números, porque no tenía muchas ganas de seguir. Game over voluntario.
El año pasado me mataron en una semana relativamente fácil, en la que sólo había que cargar un poco de volumen, pero que me pilló enfermo, y aun así lo pasé muy bien con el juego. Este año se puede decir que me dejé morir, porque no me lo estaba pasando bien. Hubo momentos en los que tenía la sensación de salir a trailrunnear sólo para cumplir con el reto, cuando en realidad me apetecía otro tipo de sesión o de deporte. Y eso no mola. Así que la semana siguiente ni me molesté en intentarlo. ¿Acaso no es juego? Pues no me apetecía jugar más. A ver la próxima temporada.








