Bici-orientaciones por Galicia

Hay que aprovechar que todavía está en vigor la licencia FEDO 2017, así que últimamente estoy yendo a todas las pruebas de orientación que puedo. Y también de bici-orientación: liga nacional en Pontevedra (mapas de Ermelo y la Escusa), liga gallega en Guitiriz (dos pruebas) y en el Xalo (otras dos… aunque a la segunda, que tenía cuarentena, casi no llego por quedarme dormido). La verdad es que mola. ¡Quiero más!


Ruta de verano

Este año podemos volver a coincidir de vacaciones RL y yo (que sigo de impasse competitivo), y tenemos ganas de actividad, por lo que he buscado una rutilla en bici para que nos demos un rule.

Barajamos la opción de hacer algún otro Camino de Santiago, pero había cosas que no nos convencían: no queríamos desnivel ni complicaciones técnicas, nos preocupaba el solano que podríamos pillar en pleno agosto, y buscábamos algo más solitario y con un toque más de “bici-viaje”… y a poder ser, que permitiese hacer alguna de las tonterías que tanto me gusta.

En el foro de Rodadas leímos varias crónicas y sugerencias, y algunas refrescaron una idea que ya se nos había pasado por la cabeza en alguno de los viajes por Francia: el Canal du Midi… pero ampliado un poco con el del Garona, o incluso un poquito más. Acabamos de decidirnos al ver fotillos de la ruta y post como éste y éste de Bicicletas y Piruletas). Así que tiré de mapas, de esquemas, y de un par de neuronas, y en unos días dejé el chollo perfilado: salir de la frontera, hacer la costa de las Landas usando trozos de la Vélodissey y vías verdes, y luego enganchar con la Ruta de los 2 Mares que va por dichos canales. Esta propuesta de Los Tres Mares tiene varias ventajas:

  • Terreno fácil y sin desnivel, perfecto para ir con bastante carga y con poco entreno.
  • Temperatura probablemente más suave, pues la ruta va casi siempre paralela al mar o a los canales.
  • Posibilidad de usar servicios o de ir “a la brava”, ya que uno de los objetivos es que RL viva la sensación del bici-viajero.
  • Cierto interés cultural y paisajístico, pue nos llamaba la atención la historia de los canales y las esclusas.
  • Facilidad logística para los transportes de ida y vuelta, o para pausar/finalizar la misión si aparecen problemas.
  • Posibilidad de hacer uno de mis típicos Silly Challenges: “trasvasar” agua del Atlántico al Mediterráneo ;-).

Por eso estos últimos días de julio y primeros de agosto estamos preparando material y tracks, finalizando compras (como unas alforjas impermeables, al final unas Thule, o una guía muy útil con mapas e info), reservando billetes,… ¡Mola!

Ilusión raider

Tras bastantes temporadas sin participar en ningún raid, pero con muchas ganas de hacerlo, este principio de año unos cuantos de mis castroncitos favoritos me invitaron a formar un equipillo. A sabiendas de las limitaciones que podrían causar mis dos últimas inflmaciones (la rodilla y… la barriga), me animé a ir a un par de ellos.

Raid de la Siberia (Extremadura, LERA)

Carrera de liga naciaonal en formato de dos etapas; o de tres si contamos la odisea que fue llegar al pueblo de donde salía: nuestro querido Google Maps nos indicó una carretera que no era merecedora de tal nombre, y llegamos a desesperarnos con los socavones y las curvas: no habíamos empezado y ya teníamos una tensión encima… Hicimos dos equipos en 2-0, y yo voy con el gran CV (todo un honor, la verdad).

Ya en faena, en la primera sección, una carrera urbana muy breve, todo dios sale a fuego y me cuesta pillar el ritmo. Después una de mountainbike en la que chupamos un frío de lo lindo (el rato de agua-nieve fue mortal), y otra de bici-kayak-bici a la que vamos porque queremos hacerlas todas (en realidad esa no compensaba hacerla, pese a la penalización), pero que me deja claro que las energías no son eran muchas y que esa filosofía de intentar pillar todas las balizas no iba a durar mucho. CV me va animando en el kayak porque sabe que es mi punto débil, y como es asunto no dura mucho, salgo sin tirones ni cosas raras. Comemos algo en la transición y arrancamos para un trekking. El Boss llevaba la orientación bastante bien, hasta que una valla y un cortafuegos crean algo de confusión, revisamos el mapa entre los dos, deshacemos y hacemos camino, pero algo no cuadra; y aunque yo fui regulando, estoy ya en fase reserva. Finalizamos la sección como podemos, y llegamos a la furgo ya anocheciendo. Toca salir a una bici nocturna que hacemos casi completa. Nos acompaña AV (porque el otro equipo tuvo que parar por problemillas), y vamos con calma, hablando y usando la cabeza, además el monte estaba muy bonito de noche. Al llegar a la siguiente transición vemos que vamos a llegar fuera de control, por lo que saltamos una sección de trekking para ir directos al final de etapa.

El domingo iniciamos con una de bici de montaña en la que el terreno y la ubicación de las balizas invita “al trenecito”. CV propone una estrategia diferente a la del resto, y salimos de la ruta frecuentada. La idea no es mala porque al poco nos encontramos entre los equipos de cabeza. Pero así como él llevaba el mapa, yo llevaba la fundición, así que no sirvió de mucho. La siguiente sección era una mtb-correr-mtb en la que la bici era básicamente de enlace, y la pateada un continuo subir y bajar entre olivos a veces, y otras en barranqueras con maleza. El desnivel me mata, y además una baliza en un arroyo se nos resiste y nos desvia un poco. Pendientes del reloj, pillamos lo que podemos, y al volver a la bici vemos que casi no queda tiempo. CV intenta motivarme, pero la verdad es que no hacía falta: después de haber estado penando por ahí, estaba yo como para permitirme llegar fuera de control. Apreté el culo como hacía tiempo, vacié lo que quedaba (algo inusual en mí), pero llegamos a la plazoleta con 3 min de margen. Raid hecho, o semi-hecho.

Raid de Cariño (LGRO)

Unas semanas después, liga gallega en el pueblo de Cariño. Ya están las chichas así que hacemos dos equipos: AV, JR y LM en uno, y CV, FE y yo en el otro. Sólo queremos acabar con buenas sensaciones, por lo que ya de principio descartamos ir a por todas las balizas.

Salimos del paseo marítimo en mountainbike con el material de correr en la espalda, los primeros controles por caminitos de fincas cerca de las casas, luego pistas de monte, algo de asfalto, y desnivel para llegar a la zona de Vixía de Herbeira. El ritmo es cómodo, vamos bien. En una zona de pastos dejamos las bicis y salimos a pie; el terreno es bastante bueno así que trotamos bastante, con una mezcla rara de calor y viento. Por momentos coincidimos con la otra mitad del equipo y vamos medio de vacile. Volvemos a la bici y al nuevo mapa, y como era de esperar ahora tiende a bajar. Cuando faltaban un par de balizas para la transición, FE tiene un problema con el cambio perdemos un ratito en ñapas Casal, y luego pedaleamos algo más lentos, pero llegamos sin tener que empujar. CV y yo salimos al kayak, que parece que han acortado porque hay algo de mar; mientras FE se prepara para el rapel desde una torre del puerto. Cuando regresamos del agua todavía no ha rapelado, así que al final el que se descuelga es CV. Volvemos a boxes y salimos a la última sección: carrera a pie, primero por monte y luego urbana. Íbamos físcamente bastante enteros (CV sobrado, claro), pero en las zonas empinadas la rodilla me recuerda que está ahí. Por suerte sólo quedaba 1h de carrera, y tras unos kilómetros urbanos, cruzamos meta contentos. Otro para la saca.


La verdad es que pese al bajo rendimiento (¿alguna vez fue alto?), lo pasé como un enano. Sin embargo creo que de momento se va a acabar aquí. Tristemente. Ya aparecerá el contexto correcto.

Un par de traves

Por acompañar a una familiar un par de días a la piscina, y supongo que influenciado por ver en la tele los Juegos Olímpicos, me planteo nadar algo. En el agua la rodilla no duele, así que decido desenpolvar el neopreno, y ponerme a chapotear un rato en el agua salada aprovechando que por la zona hay travesías todos los fines de semana. Eso sí, de momento cosas factibles, que no estamos para grandes retos natatorios.

Estas últimas semanas pude ir a una travesía que se estrenaba en el calendario y en la que hubo bastante gente, la de Poio, y a una de las clásicas de carácter más familiar y minoritario, la de Vilaxoán. Ambas de un par de kilómetros (en teoría, claro), ambas con el mar tranquilo y buen tiempo, y aunque con una organización humilde, ambas recomendables para próximos veranos… especialmente si se combinan con el tapeo posterior en el pueblo.

Yo como siempre: sin calentar apenas, saliendo atrás para no entrar en la guerra de golpes y tirones, a ritmo tractor, y regulando por saber que palmaré metros y metros de más por zigzaguear entre boya y boya (especialmente en Vilaxoán, en donde eran tan chiquititas que desde lejos no se veían ni “estando plato”). Pero acabando… y disfrutando de las rías.

Y es que por mucho que guste el monte, hay que valorar también este otro maravilloso entorno que tenemos en Galicia, y procurar aprovecharlo.