BRM200 Ata a Costa da Morte

Como pueden atestiguar los colegas a los que he dado la brasa con la TCR, que me trae obsesionado desde 2016 y van a tener que darme comisión por la la difusión que les hago, cada vez me llama más la atención el tema de las pruebas de ultradistancia en bici, especialmente las aventureras o bikepackingeras. De hecho, la primera de la lista era la Badlands 2020, pero entre cosas del curre y de la pandemia esa de la que habréis oído hablar, no pudo ser.

Aunque casi mejor, porque así pasaré de ser dotwatcher a racer de una forma más progresiva con otra cosilla que me atrae, tal vez por recordarme a las Rutas del Románico que veía pasar por Pontevedra cuando era pequeño: el mundo randonneur. Aquí puedes ver resumidamente su historia y reglamento, los tipos de recorridos (brevets y superbrevets, randonnées y super randonnées, flechas y radiales, y otras), las modalidades audax y BRM, las distinciones que existen…; todo un mundillo por descubrir, algo frikie, y donde parece que cortan el bacalao los franceses del Audax Club Parisien.

En Galicia el CC Riazor ha retomado el asunto con un BRM200 llamado Ata a Costa da Morte, y parece un buen momento para probar. Así que inscripción al canto, bajar track, recibir instrucciones, preparar material, y plantarse en Coruña para arrancar el sábado tempranito.

Salimos de Bastiagueiro (Oleiros), en pequeños grupos por el tema COVID, y me toca a las 7:30. Se me nota claramente el novatismo, y para saber bien qué hacer tanto en la salida como en el primer tramo urbano me quedo a una distancia prudencial de un tío que parece tener experiencia. Salimos hacia el aeropuerto y luego hacia Celas, terreno fácil para ir calentando, aunque poco a poco van llegando algunas rampas camino de Cerceda. Voy todo el rato con cadencia, reservando, y adelantando sólo cuando es patente la diferencia de ritmos… aunque lo cierto es que a veces me los devolvían luego en los llanos o bajaditas (se ve que aquí la peña es de mover tranca y de no relajar demasiado). Luego un tramo ondulado pero suave nos llevó hasta Santa Comba, donde teníamos el primer CP (PK63). En estos eventos se usa el peregrino style: buscar un bar/gasolinera o similares que te selle la cartilla de control, en la que se anota la hora de paso. Procedo a hacerlo en un bar donde hay un buen grupo de participantes, y aunque tenía pensado comprar siempre algo en los puntos donde me cuñasen, como forma de agradecer y apoyar al establecimiento, aquí apenas me detengo porque el ambiente no me mola (demasiada gente, algunos con las mascarillas bajas, camareras saturadas…).

Al poco de salir del pueblo me adelantan cuatro brevetistas y me dicen que me enganche. Creo que van más fuerte que yo, pero como parece que empieza a soplar, intento meterme detrás, y ofrecer algún relevo cuando pueda. La verdad es que durante un buen tramo hicimos un tren simpático, rodando a buena media, e incluso se nos agregó un ratito un espontáneo, pero poco a poco se fue deshaciendo la grupetita en los repechos anteriores a Muxía, siguiente CP (PK106). Aquí paré un ratito a tomar algo dulce, hacer un par de reglajes, descansar un poco las patas y la postura, e intercambiar algunas palabras con algunos con los que había ido coincidiendo.

Salir de Muxía me costó. Ya daba el solano (y yo salí algo amantado de más), había que deshacer track y cuestas, y al girar a la izquierda hacia las playas la carretera se puso botosa, con repechotes, y el viento empezó a avisar de lo que vendría después: esta zona se me atragantó un poquillo. Pero donde se empezó a poner la cosa dura fue en Ponte do Porto cuando, con 120Km transcurridos, Eolo se puso a soplar de verdad. Algunos trocitos estaban más protegidos, por Traba y Soesto, pero en zonas más costeras como saliendo de Laxe ya no sólo te frenaba, sino que tenías que andar al loro para que no te tirase o dieses un bandazo en un momento en que pasase un coche. Las piernas no fueron muy alegres hasta el siguiente CP (PK150), Ponteceso, donde un paré en un par de bares que no tenían sello, y acabé en una cafetería de un hotel con algunos de los trenecillo de antes. Por un lado la cabeza me pedía un pit stop largo, pero el cuerpo me estaba diciendo que si paraba mucho luego iba a costar arrancar, así que prefería tomar algo de picar y un refresco (hacía como un par de años que no tomaba uno de esos brebajes carbonatados), y continuar.

Hasta Buño el viento siguió azotando fuerte, luego al girar hacia Carballo ya a ratos y algo menos, y en Laracha nos pudimos ir olvidando de él; además la carretera era mejor y había tramos más favorables. . etomar el tramo inicial para volver a Oleiros. Desde el kilómetro 170 noto algo de bajoncillo, así que paro en una panadería a pillar algo papar, ya que aunque llevo arsenal el cuerpo quiere comida real (ya había tomado un gel y alguna barrita). Hice bien porque tras un desvío en Laracha venía una zona ondulada que hice lentilla, todo el rato con el 34T. Esta carretera empalmaba con el primer puertillo que habíamos pasado, así que solo faltaba deshacer los kilómetros iniciales, salvo una pequeña variación al llegar a Culleredo. Por el llano me pillaron otra vez los de antes, que andaban bastante más que yo pero habían parado a tomar una hamburguesa, y llegamos juntos a la INEF, para poner la hora en el carné de ruta y dejarlo en una maleta para ver si lo homologan.

Vamos, que primer acercamiento a este asunto solventado: 215Km, 3550mDa+, en 10h (sale una media de 21Km/h en total y 22.5 en movimiento). Más durillo por las brisillas y por el perfil rompepiernas que por la distancia en sí. Y el ambiente, que era una de mis principales curiosidades, no me desagradó: cierto que el tema de socializar estuvo limitado, y que la mayor parte de la gente iba con algún colega, y yo al no conocer a nadie andaba algo desubicado, pero estuvo bien. Seguramente repita.

Gilicombo 2020

¿Algo de correr/pedalear, y que lleva incorporado el concepto de «gili» (pollas o puertas)? ¡Parece especialmente diseñado para mí!

El asunto consistía, tal y como explicaban aquí, en hacer algo de actividad en estas fiestas, concretamente el 25 de diciembre, el 1 de enero, y el 6 de enero (y si lo compartías en redes sociales, y o le dabas un carácter solidario, mejor). Y yo, aunque poco, porque además de un cierto cansancio influyó el frío y la lluvia, cumplí: 7km de carrera y otros 7 de caminata el día 25, casi 40Km de bici con un puertito bajo un aguacero el día 1, y otros 23Km de bici en el monte el día 6. Números no muy buenos, pero suficientes para poder presumir de tener un diploma de finisher christmas-gili style:

A ver cuándo me mandan la camiseta conmemorativa, que tiene pinta de picar un poquito al contacto con la piel.

Observando Cotobade

El otro día unos colegas, los únicos con los que compartirmos actividades estos meses, nos propusieron de forma casi improvisada una mini rutilla de bikepacking, ideal para ir con gente que se quisiera iniciar. Y es que el plan saía y llegaba a Pontevedra, era poco pedaleo, y además no era necesario portear mucho porque se llevaban previamente un par de coches de logística. Vamos, subir al observatorio astronómico de Cotobade, dormir allí de vivac o de tienda, y al día siguiente volver a Pontevedra dando una vueltilla.

Tan rápido fue el asunto que al mediodía lo negociamos… y a primera hora de la tarde ya estábamos en la Illa das Esculturas listos para salir. A RL le puse un transportín de abrazadera a la tija para que llevase algo de carga, además de la mochila; para mí una bolsa trasera, mochilita y mi ya típico y famoso saco en el manillar. Suficiente para un poquillo de comida, un par de herramientas y aparellos, algo de ropa (muy poco)… y a rular.

Allá fuimos tirando la grupetilla, al principio pillando algo de asfalto de más pensando en que los que tenían peor forma salvasen el desnivel gordo más fácilmente. Luego ya pistillas de monte, hasta que nos cogió la noche, y el camino se puso algo más roto (o esa sensación me daba a mí, que iba sin luces arrimándome a la peña). Justo antes de llegar al observatorio nos aparece de frente GL, que había subido por otro lado. Este siempre a su aire.

Ya en el observatorio, tras cambiarnos rápido porque hacía un frío que pelaba, nos dispusimos a saborear tranquilos nuestros manjares (menos mal que había camping gas para hacer algo calentito). Y allí estábamos, disfrutando de la soledad dentro de la compañía, del cielo… ¡cuando aparece una excursión de caminantes! Menos mal que solo se quedaron un rato, porque yo tenía unas ganas de sobar enormes. Al principio, de gallito macho-man, pensé en dormir al raso. Pero estaba de tiritona, así que me puse todo lo que tenía, gorroneé una plaza en una tienda, y me metí el primero en el saco (eso sí, sin esterilla, que algo hay que sufrir). El resto quedaron fuera de cháchara, risas, fotos… Está claro que voy mayor.

Al amanecer, desayuno in situ, y a pedalear un rato con el calorcillo: subir al Coirego a disfrutar las vistas de un día tan claro de verano, desandar un cacho, tirar hacia Carballedo, y luego ya hacia Almofrei, para volver a Pontevedra por la senda del Lérez. Y, obviamente, cumpliendo el objetivo de llegar a tiempo de darse un homenaje.

En menos de 24h, sin apartarse de casa, una aventurilla (o microaventura, como diría Alastair Humphreys), un rato con los colegas, algo de deporte. Pues ni tan mal.

Confinamiento audiovisual

En estos tiempos de confinamiento, en los que se está arrugando más sofá que nunca, los adictos a la sudada diaria están recurriendo a la imaginación y a la ingeniería-del-entretenimiento para aguantar las sesiones de rodillo o cinta (más frecuentes ahora que en un crudo invierno del norte peninsular). Así que dispuestos a quemarnos las pupilas ante las pantallas de nuestras pijas smart-TVs y ordenadores, mejor que sea viendo algo que mola, que no ruedas de prensa sobre el coronvirus.

Por eso en esta entrada extraña (ver avisos abajo), iremos dejando material del bueno: sport-porn del de flipar e imaginarte haciéndolo tú, y también otros audiovisuales más humildes pero amenos. Eso sí, nada de vídeos de los influencers deportivos youtubers habituales (esos ya sabéis donde encontrarlos).

Vídeos (visibles o accesibles desde el enlace):

Recomendaciones (aquí ya hay que buscarse la vida):

Observaciones. 1) Este post está en versión beta permanente: se va editando a medida que localizamos cosillas interesantes. 2) Algunos contenidos son de oferta limitada, por lo que sus enlaces tienen cierta caducidad (probablemente de aquí a unas semanas dejen de funcionar… y ojalá sea así si eso significa que se acabó el problema y estamos por ahí pegando brincos). 3) Disculpas por no citar las fuentes por las que me han llegado, pero son muchas y repetitivas. 4) Si no te da tiempo a gestionar tanto vídeo, guarda el enlace al post y tira del Wacht Me Later.

Imagen carta de ajuste: adaptada de Test-pattern de OpenClipart-Vectors en Pixabay / CCO.

Foto Indoor cycling: reflexblue on VisualHunt / CC BY-NC

Ecopistas do Minho

Los vecinos franceses nos llevan la delantera en lo que se refiere al «cicloturismo asequible» (de familia, accesible, de comunicación diaria…): no solo tienen una amplia red de voies vertes, algunas unidas en rutas muy conocidas (como la Vélodissée), sino tabién una filosofía de fomentar el vélo tourisme (que si el Canal de Garona, que si el Midi, que si los Castillos del Loira…), que se nota en que no te miran tan raro como aquí.

Aquí tenemos, además de un puñado de rutas típicas (como la Senda del Oso), las vías verdes, que «discurren sobre antiguas infraestructuras ferroviarias», pero son pocas y algunas están que dan un poco de pena. Además en Galicia solo hay una, la del Eo, en el límite con Asturias (siguen los rumores de que harán un par de ellas en la zona de Pontevedra, pero habrá que esperar). Los Caminos de Santiago los dejo para otra categoría, pues el concepto no es el mismo.

Pues nuestros otros vecinos, aunque le pese a muchos españois, también están ganándonos en esto (como en otras muchas cosas). En Portugal cada vez hay más ciclovías/ecovías/ecopistas, que de las tres formas le llaman, que lo mismo valen para dar un paseo en familia, hacer algo de ejercicio suave, o desplazarse de un pueblo a otro por el motivo que sea. En la zona norte hay varias (aquí hay una lista con su mapita, y aquí algo más de info), así que nos hemos propuesto ir visitándolas todas poco a poco: este finde nos acercamos a las que discurren por el curso final del Miño.

El viernes hicimos el tramo de Valença do Minho a Caminha, y regreso. La primera parte, desde la capilla da Senhora da Cabeça hasta Vilanova da Cerveira ya la conocíamos de haberla hecho en patines en línea hace un par de años. Todo el rato plano y sin tráfico, con vistas al río. Da gusto. Un pelín más para adelante del parque de ocio do Castelinho (visita obligada si se va con críos, y más en veranillo), se acaba el asfalto, y hay que combinar algunos trozos de tierra e incluso un cachito de carretera. Luego vuelve un rato el «formato carril bici», pero pasando Lanhelas otra vez hay que pillar caminos y carreterillas para llegar a Caminha (cruzando un puente sobre el río Coura que no tiene arcén). Como la zona ya es bastante conocida, fuimos hasta la Foz do Minho a tomar algo, y regresamos por el mismo sitio. Salen 57km en total, y se puede decir que sin apenas cuestas.

El sábado salimos de Salvaterra do Miño para ir improvisando una ruta hacia Tui por el margen derecho del río. Se pasa por senderitos chulos y cosas interesantes como el puente de la Fillaboa, aunque la parte anterior a Tui es más pisteo y asfalto. LLegando el pueblo hay que pillar el Camino Portugués pero al revés, cruzar el puente internacional, y ya en Valença buscar la ecopista hacia el NE. En cuanto se engancha en una zona como de trincheras, ya lleva directa a Monçao en un tramo muuuy rodador, y bontio porque hay varias cosas para ver, unas de ellas, las antiguas estaciones de tren, ahora bastante arregladitas (merendero, baños…). Llegamos a Salvaterra de nuevo con 45km y ni 300mDa+, por lo que salvo un par de tramitos del inicio, también fue un recorrido para todos los públicos.

*Como con cualquier otra cosa de las que desbarro aquí, si alguien necesita tracks o ayuda, que contacte.