GMTA’12 #2: Nocturna da Illa de Arousa

Una de las pruebas del GMTA’12 más esperadas era el trail nocturno en la Illa de Arousa. Tenía muy buena pinta: correr en la oscuridad, dando una vuelta a la isla, por terrenos distintos (playa, rocas, monte, pistas, asfalto),… Vamos, que por momentos parecía que estabas en… ¿la Transgrancanaria?

Pero estos días está dando que hablar, y yo no voy a ser menos. Tras correr los 7 trails, creo que la organización es, en general, bastante buena, aunque sigo viendo cosas que no me gustan, como ya comenté. Y hay que decirlas, porque que lo hagan bien y que estemos agradecidos no es sinónimo de que tengamos que callar errores evidentes o aspectos mejorables. Opinemos sobre algunos puntos, siempre de forma comprensiva y constructiva, claro.

El circuito estaba bastante bien señalizado con unas marcas reflectantes, es decir, que se lo curraron. Aún así hubo gente que se perdió (algo que puede pasar en cualquier sitio), probablemente fruto de despistes, o de «malas intenciones». Algunos se beneficiarían de ello recortando y atajando, y otros saldrían malparados haciendo metros de más (caso de AM, que iba para ganar).  La vida es así.

Eché en falta la presencia de algún voluntario más en las zonas con coches. Entiendo que la Illa no es lugar con gran densidad de tráfico, pero algunos cruces se hicieron peligrosos, y pudo haber incidentes en ellos. Hay gente que se queja de otras cosas: que si chip y clasificaciones, que si  avituallamientos, que si material mínimo, que si información previa, que si la espera al frío por la camiseta (que por cierto, no es obligatorio cogerla, ni hacerlo justo al entrar en meta, y además si no la dieron dentro del edificio será por algo, pues el frío también lo sufrieron ellos; para evitar críticas la próxima vez que la den previamente, cuando vas a por el dorsal). Algunos de estos peros tienen fundamento y tendrán explicación, otros son pequeñeces que no deberían empañar el trabajo hecho por la organizaçao.

Lo que sí es grave y no hay por donde coger, y perdonen, es el tema de las Andainas. La gente ya estaba molesta el año pasado, pero tras lo de este finde ya está quemada. Por informaciones muy cercanas, pues a todas las pruebas me han acompañado varios/as andarines, me consta que son un desastre. Las quejas son diversas: se dice una cosa y se hace otra (en distancia, recorrido, comida,…), hay mucha desorganización,… y son caras para lo que se ofrece. En este caso hubo gente que pagó 10€ (o 12.50€), por caminar unos 4km (al final hicieron más, pero a su aire), sin ver nada interesante ni informarse, sin que les dieran ni un trozo de plátano, e incluso perdiéndose. GMTA dice que las rutas las organizan los Concellos y que ellos no tienen la culpa. Y será cierto, pero lo cierto es que algo falla.

En fin, vamos a lo que importa: disfrutar corriendo por ahí. La carrera se hizo durilla, para mí más de lo esperado, y no por la nocturnidad y alevosía (algo a lo que estoy acostumbrado), sino por dos razones: una, el viento y el frío que me dejaron medio tieso y me hicieron moquear todo lo que tenía acumulado del resfriado de esta semana; y dos, porque era bastante plana y entonces había que correr «rápido y sin descanso» (era más para galgos que para cabuxas).

Quitando los, supongo inevitables, trozos de asfalto/acera, el recorrido fue chulo, alternando senderos, arenales de playa, zonas de rocas,… Salimos del Concello en dirección norte, con un par de pasos muy bonitos. Pasamos junto al faro, seguimos la costa, donde empezó a notarse el viento y el frío, y volvimos a la zona urbana. Después cruzamos hacia el paseo marítimo do Xufre y hacia la lonja (zona donde los rápidos y asfalteros debieron ir que se las pelaban), y hacia el Outeiro, y volvimos a abonarnos a la línea litoral.

Pasamos bajo el puente por la playa de O Bao, y avanzamos por el paseo hacia el parque intermareal del Carreirón. Tras darle una vuelta, enfilamos otra vez hacia el norte, haciendo el borde W de la Illa, en donde Eolo soplaba de carallo. Aquí te dabas cuenta de que pese a no haber grandes subidas, las piernas estaban fatigadas de ir sumando pequeños desniveles de 2, 4, 6, 8 o 10 metros. Pero llegaba el final: otra zona de asfalto, nuevamente a las rocas, y en unos metros ya se veía la meta.

Yo fui con una sensación extraña todo el rato, y no acababa de encontrarme; además no le di al crono en la salida y no tenía referencia ninguna. Al final de los 22.5 o 23km, no fui sub 2 horas por un minuto. Carrerón de AV y YA, en puestos cabeceros como máquinas que son, y SN entró con 2:15.




Fotos: web GMTA, bonitas fotos de Moutinho en CeG, y col.priv.

Amigos canes

Ayer salí a montar un rato en la btt. Tras 3km por carretera, enlace necesario para llegar a zonas «más rurales», cojo una pista de asfalto desde la que ya tengo varios caminos de tierra que me dejan en pleno monte. Pero, a los pocos metros… ¡peligro!

Tres perros, dos iguales grandecitos y otro chiquitín, se me vienen encima en actitud agresiva. El enano no me da miedo, pero los otros dos tienen unos buenos colmillacos. Me paro en seco, intento safarme y, tras muchos ladridos, aparecen dos chiquillas, los llaman sin mucho interés y sin pedir disculpas, y aprovecho los metros que me dan de margen para dar la vuelta y volver por donde he venido, cagándome en los perros y en sus dueñas.

Varío un poco la ruta, y empiezo a subir hacia el polígono industrial del Campiño, camino de la Fracha, y al llegar allí, otro perro. En esta ocasión uno de los que cuida las ovejas que pastan en los solares del polígono en los que todavía no hay empresas. Éste me amenazó, y me dio la lata, pero no me persiguió (supongo que no se quería separar del rebaño), pero 200m más adelante me salió uno de sus compañeros de trabajo, más grandote y brusco, que me echó la boca a la pierna.

Volví hacia la carretera, huyendo como un cobarde, y al poco, me metí ya en monte de verdad. Conseguí andar un rato sin sobresaltos, aunque iba medio amargado: cualquier ruído me hacía mirar hacia atrás, veía perros asesinos agazapados detrás de cualquier eucalipto,… Pero no, todo estaba tranquilo.

Hasta que, de repente, subiendo hacia Cristo Rey, un perro negro sale de una especie de taller de coches. Acelera, se pone a mi lado, ladra, gruñe, me hace amagos. Le pego unos chillidos y levanto la mano, pero el cabrón aún se mosquea más y se pone más agresivo, así que vuelvo a ser yo quien mete el rabo entre las piernas, y opto por la opción bajar dos piñones y salir de allí pitando.

Al final, después de 4 encontronazos caninos en menos de 2 horas de pedaleo, decido volver para casa medio mosqueado. ¿Para qué seguir andando hoy, para encontrarme con Kazán?

Entiendo que no debemos hacerles nada, pues los animales no tienen la culpa; siguen sus instintos y defienden lo que creen que tienen que defender. Pero a los que sí había que meter dos palos es a algunos/as dueños/as que son bastante más animales y maleducados que sus propias mascostas: ¿no se dan cuenta de lo incómodo que es llevar un perro persiguiéndote o intentando morderte?, ¿son conscientes del riesgo que supone un golpe entre un ciclista/corredor y un perro, en el que ambos se pueden hacer mucho daño? ¿Y de las posibles consecuencias legales? Y dejo para otro día el tema «sólo quiere jugar» y el de las cagadas (en las aceras o en donde sea).

En fin, como sé que con muchos propietarios no hay nada que hacer (no todos, afortunadamente), me decanto por enviar un mensaje a todos los perros que, me consta, son asiduos lectores de este blog. Estimados canes, chuchos, cadelos/as, y demás familia: comprendo que sois territoriales, que véis una amenaza en ese objeto que se mueve rápido, que este mundo es tan vuestro como nuestro, que hay mucho gilipollas en bici que tampoco se comporta, etc., pero la mayor parte de nosotros, humanos subidos en unos hierros con ruedas, no pretendemos haceros mal ninguno; simplemente nos desplazamos pedaleando para hacer algo que compartimos con vosotros, disfrutar de la naturaleza. Así que, por favor, paseemos en paz, viviendo y dejando vivir.

PD. Hace poco fui a correr con un chico y su perra que hacen canicross y quedé encantado de lo amestrada que la tenía. Me encantó la experiencia, y me pareció un ejemplo de convivencia.

Cross y cani-idem de Boborás

Primera vez que nos ponemos un dorsal este año, y en una prueba que mola: el Cross y Canicross de Boborás (Ourense). Ya había estado aquí el año pasado y me había gustado el ambiente, de ahí que tuviese ganas de volver.

Recordaba el circuito más duro y más largo, y además me encontraba algo cansado, por lo que fui tirando a reservón. Pero cuando me quise dar cuenta, ya estábamos junto a las torretas eléctricas que avisan del final de la subida y la llegada al último kilómetro, así que el asunto se acabó antes de lo previsto: unos 7.7km y no llegó a 100m de Da+, en 33:20, que llegan de sobra; MR entró un par de minutos después, fresco como una lechuga (una lechuga fresca, claro).

Vamos, que fue una mañana entretenida (un poco fría, pero nada que no se pueda solventar con un buen calentamiento). El trato y la organización estuvieron bien (el único pero: que casi se pierden unos niños), el canicross y la exhibición canina le dan un punto diferente y muy chulo, y el chocolate y la bica que daban al acabar estaban de vicio. Recomendable.




Fotos: álbum de Albertinho.

Reyes en la Paralaia

Hace un par de semanas hicimos una salidita en btt por el monte de la Paralaia, en la zona de Cangas y Moaña, y nos gustaron un montón los senderos y descensos de por allí. Hay un montón de pistas y senderos, variados y tremendamente bonitos, algunos de ellos muy currados por los locales (pasarelas, saltos, peraltes,… hasta un mini-tunel). Tanto nos moló, que unos cuantos quedamos en aprovechar allí el día de reyes.

Como díría aquel, «fuir fuimos», pero no nos salió el día como esperábamos. Éramos pocos, hubo malestares físicos (hubo quien vino con el estómago revuelto y casi deja allí el marisco que cenó), y psicológicos, e incluso algunas limitaciones mecánicas.

En consecuencia no forzamos. Nos limitamos a dar una vuelta por allí (no llegó ni a 16km): subir hasta las cruces de ¿Maceira? y del Ermelo, contemplar las vistas, hacer unos tramitos de descenso, y volver pronto a casa que todos teníamos comidas familiares.

Paralaia: espera, que otro día volvemos (y a lo mejor los Reyes Magos ¡nos han traido unas bicis de freeride!).


Corre en casa por navidad

Final de año. Frío y lluvia, polvorones y turrón, saturación de anuncios de juguetes y colonias, consumismo, incluso cierta hipocresía. Pero las navidades también traen algo bueno: las distintas carrerillas festivas que se celebran en ciudades como Pontevedra.

Sí, amigos. Hablamos de esas carrerillas populares en las que en mismo momento y lugar se junta de todo: gente con caretas y gorros inverosímiles, o con disfraces que dificultan la zancada, gente de toda edad (ancianos-adultos-jóvenes-niños, algunos de éstos auténticos peligros), y casi de toda condición, padres recientes empujando carricoches de bebés, flipaos que aprovechan para lograr su mejor clasificación de la temporada, equipos asiduos de otros deportes o grupos organizados cual despedida de soltero/a, etc. Ah, lo olvidaba, y también hay «atletas».

Como no hay nada de nieve, y entonces nos quedamos en casa, aprovechamos para acudir a un par de estas llamativas carrerillas.

El día 27 por la tarde-noche se celebró la Carreira das Prazas, dentro de los actos de la Fiesta HQR, que se llama así porque recorre la mayor parte de plazas del casco histórico de la ciudad. El recorrido está chulo por el entorno y por la enorme cantidad de gente que hay animando (pensemos que todavía era horario comercial y la calle estaba petada). Lo malo es que correr por la zona vieja es algo peligroso: demasiadas curvas, falta de adherencia, gente que cruza cuando no debe,… Pero bueno, JA y yo fuimos, «corrimos» lo poquito que había que correr (no llegaría a 3km), y lo pasamos bien. Por cierto, que al acabar daban un mini-bocata, chocolate, y ¡pizza! Interesados en tan insigne evento, tenéis videos a vuestra disposición.

Y unos días después, en 31 creo que caía, la tradicional San Silvestre, organizada por la SGP. La verdad es que están logrando consolidar una prueba de gran éxito, pues cada año hay más gente. El 2010 unas 1600 personas, y este año casi 2500. No está mal para una ciudad como esta.

Había tanta gente que cuando yo llegué, reconozco que con retraso (había tenido problemillas por la mañana en el monte, y comí tarde), estaban a punto de salir, y no pude encontrar a los colegas con los que había quedado: JA, MR, JC,… Aunque tampoco estuve solo, pues había muchísima gente conocida. El recorrido de 4km fue más o menos el de siempre, así que hasta la Plaza de Galicia los que salimos detrás casi no pudimoso empezar a correr. Pero da igual, lo importante era juntarnos a despedir un año más corriendo y… ¿pillar la botella de sidra?


Fotos: galería de Vidavedra.