GMTA’12 #5: Ultra Trail Aldeas do Courel

Segunda visita este año del circuito GMTA al Courel, y en esta ocasión con dos versiones: la corta, de 35km, y la larga, con 80 (o algo más); el aquí presente fue uno de los más de 100 que nos decidimos por la segunda opción, denominada por los organizadores UTAC.

Tras unas horas de solitario viaje, el viernes tuvimos una pequeña charla técnica en el colegio de Seoane do Courel a cargo de Moutinho, donde me enteré de que se podía dejar una mochila de asistencia intermedia. Después volvi por «una maravillosa carretera», al pueblo de Folgoso do Courel, para dormir y preparar la logística, pues aún tenía dudas sobre material y alimentación. Ya el sábado, y con la ansiedad típica de los momentos pre-carrera, vuelta a Seoane, vestirse y coger mochilas y, casi sin darnos cuenta, ya estábamos saliendo.

La primera parte del recorrido era casi igual para ambas pruebas. Salimos por una empinada bajada de cemento, y ya pillamos las primeras subidas por monte, que nos llevaron a una zona auténticamente preciosa, el Val das Mouras: enormes bolos de piedra cubiertos de un espeso musgo, y con grandes agujeros entre ellos (supuestamente antes era una cueva cuyo techo se vino abajo). No se podía correr, pero el entorno valía la pena. Después una zona de caminos varios nos llevó hasta el valle del Lor, cuyo curso fuimos siguiendo durante un buen rato, teniendo cuidado de no resbalar en las losas de pizarra y en los pasos expuestos y puentes.

Cuando el pelotón se estiró un poquito, y cayó el primer chaparrón, empezamos a hacer grupetas por ritmo, de momento tranquilo, pues quedaba mucho. Y a lo tonto fueron cayendo kilómetros hacia la zona de Vilamor y Froxán. Aquí tuvimos un tramo en el que nos separamos de los corredores del TAC, aunque al volver a juntarnos nosotros llevábamos 5km más (con su desnivel correspondiente), y habíamos visitado la «polémica zona técnica-peligrosa» del año pasado. A partir de ahí volvíamos a los caminos y senderitos sube-baja para enfilar de nuevo hacia Seoane.

Cuando parecía que ya llegabas, justo después del avituallamiento que salía del río, toma… ¡una pared! No era larga, pero me fundió bastante. Y después una especie de llaneo interminable, con Seoane a la vista (aquí empezaron las molestias), y subir la empinada rampa de cemento, ya en el pueblo. ¿Mitad completada? Nooo. A unos 200m de la carpa, regalito: rodeo para llegar por detrás, con un tramito que había que subir con cuerdas.

Los primeros 40km ya estaban, pero las sensaciones no eran muy buenas. Esta primera mitad no fue muy dura en cuanto a pendientes, pero fue muy rompepiernas, y con terreno muy roto, del que te obliga a pisar raro e ir cargando las rodillas, tobillos y pies. Así pues decido parar con calma: como algo, cambio calcetines, preparo sales, cojo bastones,… ¡y a por lo que quedaba!

Bajamos hacia el aula científica de la USC, apuntamos hacia el NE y venga, ahora sí, a ganar desnivel. Una subida, un poquito de descanso, y otra vez a subir… y un sendero para arriba… y un barrizal en subida, etc. Íbamos mucho rato por el GR8, metidos en una espesa zona boscosa, y visitando pequeñas aldeitas, como el propio nombre de la prueba indica. Este tramo se me hizo tremendamente duro y solitario. Sentía las rodillas muy reventadas y las fuerzas ya flaqueaban, así que tuve que caminar mucho rato.

Ya arriba, con un paisaje precioso y una vegetación más abierta, cogimos pistas más anchas que nos llevaron al Cebreiro, donde estaba el avituallamiento más esperado y un control de material obligatorio. Fue muy simpático, y hasta emotivo, que los peregrinos que por allí andaban nos animasen tanto y nos mirasen con admiración. Hasta te daba fuerzas, y a mí me hacían mucha falta, pues las rodillas iban a peor (por momentos dudé incluso de si podría acabar).

En teoría ahora venía lo fácil: ir hacia Hospital por el Camino de Santiago y bajar de vuelta a Seoane. Pero llegó el momento de crisis: no podía trotar ni en los llanos, mucho menos en las bajadas. Así que, manteniendo la fortaleza mental, procuré alimentarme e hidratarme y avanzar siempre aunque fuese caminando. Aquí me pasó un montón de gente, pero no me importaba, pues estaba sufriendo y sólo quería acabar.

Mal que bien, pude llegar al último avituallamiento, en el kilómetro 70 y pico, donde aproveché para poner el cortavientos y el frontal, pues faltaba poco para anochecer. Sólo quedaban unos kilómetros con unas pocas subidas, que se las trajeron lo suyo (¿o sería la falta de energía la que hacía verlas mayores?), como una por la que bajaba un regato, y bastantes bajadas: algunas empinadas y rotas (pasábamos por la Mina da Toca), otras más suaves y limpias. No sé si fue porque los nutrientes hicieron su efecto, porque recuperé las piernas de caminar sin forzar, porque ya me veía finisher, o cuál fue el porqué, pero la última parte me encontré mejor. Incluso los últimos kilómetros de rodeo a Seoane los corrí a buen ritmo bajo la luz del frontal. Un par de curvas, y así, de la nada, aparecieron la carretera y la meta. Y con ellas: felicidad, emoción, tranquilidad, relajación,… (y también, por qué no decirlo, frío, hambre, dolores múltiples,…).

En conclusión, para mí ha sido una prueba dura, muy dura. No por los números que finalmente salieron (84km, 3800Da+, casi 13h), sino porque el terreno en la primera mitad, y la pendiente en la segunda, marcaron la carrera. Y aún habiendo pasado muy malos momentos, y pudiendo haber hecho menos tiempo con otro planteamiento, acabo muy contento: una, por ser finisher (que era el objetivo), y otra porque mentalmente he ido muy bien (gestionando el coco, adaptándome a las situaciones, y disfrutando en la medida de lo posible). Otra experiencia.




Imágenes: web del UTAC y álbumes tomados de CeG: Juan y GMTA (Banderas, Moutinho y Safardatxo).

GMTA’12 #4: Serra do Galiñeiro

El pasado domingo tuvimos otra más del Galicia Máxica Trail, esta vez repetíamos en el monte que todos conocemos como «el Gali», en una semana borrascosa (no sólo en lo meteorológico), y coincidiendo con el derbi Celta-Depor.

La organización estuvo como siempre: en general bien, aunque con algunas cosillas que mejorar. Y salvo un trocito que cambiaron en la parte final (y que le daba más desnivel al asunto), el recorrido creo que era el mismo del año pasado.

Es decir, consistía en salir y subir un buen rato. Un par de caminos entre árboles, una zona más pelada y con más pendiente, y un poquito de bajada, para estirar la cosa, y en 20min ya estábamos en el primer avituallamiento, cerca del merendero. Yo debí salir demasiado fuerte para mi nivel, porque ya me notaba medio petao.

Al ratito empezaba la zona rocosa, el «Zegama gallego», primero subiendo hacia las escuelas de escalada, y después cresteando por la cumbre del vértice geodésico, la caseta forestal, y otra elevación más por la que hacíamos casi un bucle. Por momentos había que usar las manos, además de apretar las garras de los pies, pues algunas lajas estaban un poco resbaladizas, y eso que la lluvia estaba aguantando.

La segunda mitad es más rodadora, sobre todo el tramo que discurre al lado del encoro de Zamáns y de la autopista. Yo quería ir a ritmo, pero no había muchas fuerzas. Y las pocas que había las guardaba para las subidas del final, como la pista esa que no tiene surcos sino grietas glaciares, incluso cráteres, o como la cuestita esa que nos regalaron después, corta pero intensa.

En un rato se llegaba al área recreativa y ya era todo para abajo, o casi, y fácil. Lo malo fue que las nubes no se contuvieron más y empezaron a descargar, y con fuerza. A mi sólo me pilló los 4 o 5 minutos finales, pero los que venían por detrás debieron chupar una buena mojadura (y sufrir más resbalones).

Resumiendo, otra carrerilla más para la saca (21km, 1200Da+, 2:26), y otra mañana más pasándolo bien en el monte (aunque sufrí un poquillo la primera hora, y después no fue para tanto). Lo malo del día fue que de regreso no pudimos tomar la mítica hamburguesa de avestruz en Redondela porque estaba cerrado. Pero volveremos… tanto al «Gali» como a la hamburguesería.



Fotos: web de GMTA y álbumes de Kiko y de Blas (por Rakel).

Paseos y agridulce GMTA’12 #3: KV do Courel

Este fin de semana anduvimos de paseo. Aprovechando que nos acercábamos al Courel y que, además de tiempo, teníamos pendiente un bono para una casa de turismo rural, RL y yo nos fuimos a dar una vuelta por la provincia de Lugo.

El viernes y la mañana del sábado estuvimos en el sur de la Terra Chá. Visitamos Vilalba, y nos alojamos en la habitación Gaudí del bonito Pazo de Verdes, a unos 500m de la interesante Laguna de Cospeito, por cuyas rutas dimos unos tranquilos paseos mañaneros.

El sábado por la tarde, previa comida en Sarria, nos fuimos a Folgoso do Courel, para la 3ª prueba del GMTA, aunque podíamos haber dejado la recogida del chip para el día siguiente, pues no hicimos mucho allí, y por la charla técnica no valió mucho la pena esperar, la verdad. Además a mi me cogió el frío, como pude comprobar cuando bajamos a dormir al albergue de Quiroga (menudo contraste con la noche anterior), y empezó a dolerme la garganta y la barriga.

Al día siguiente volvimos a Folgoso ya para la carrera. Era la primera vez que se disputaba un kilómetro vertical en Galicia, y la mayor parte de los que allí estábamos éramos novatos en el asunto. Y además el recorrido asustaba, pues la parte que se veía desde abajo parecía muy dura. Y el Pía Paxaro se veía muy alto: sólo a 4.5km de distancia, pero 1000m más arriba.

Yo no las tenía todas conmigo: no me encontraba bien, subir no es lo mío (más bien lo contrario), no conocía el recorrido,… Vamos, que no sabía qué hacer. Al final decidi ir con bastones y salir muy despacio y reservón (para asegurarme de no petar).

Cuando llegó mi hora de salida, pues era individual en plan contrarreloj, salí tranqui y dispuesto a caminar cuando la cosa se pusiera brava… lo que pasó en breve. El tramo inicial era muy empinado, con trozos de pizarra en el suelo, y zonas húmedas y resbaladizas. Me lo tomé con calma. La siguiente zona era en una sucesión cortafuegos-pista-cortafuegos, en la que se podía trotar y por momentos correr, pero yo seguía reservando. Después se subía otro cortafuegos, una bajada de 100m (la única que había), y otro cortafuegos recto que te llevaba… ¡hasta el Pía Paxaro! Fue cuando me di cuenta de que esto se acababa y yo aún no había «forzado». Así, apreté un poco más en ese tramo final, pero la reacción ya llegaba tarde: fin del cortafuegos, unos metros rápidos, y ya se coronaba.

Mientras bajaba, corriendo, obviamente, tenía una sensación extraña. No sabía si estar triste por no haberme vaciado y por haber hecho un mal tiempo, o contento por acabar sin ningún problema y tirando con fuerzas los últimos metros (no iba «sobrado», pero por la tarde no estaba ni cansado, y el lunes entrené con normalidad). El caso es que hice 1:03:23, y podía haber hecho mucho menos.

En cuanto a la organizaçao, sigue siendo buena (circuito bien marcado, innovación en el cronometraje, merendola final,…), pero cada vez parecen menos serios: anunciaron varias cosas que después no hubo (pantalla de tiempos en la salida, sorteo de regalos,…), publicaron una lista de salidas que después se cambió, y alguna otra cosilla que se podría objetar.





Fotos: álbumes y web de GMTA y de Marco Nair.

Trail Vive Bembrive

Como este finde no había nada especial que hacer, me acerqué hasta Vigo para correr en el primer Trail Vive Bembrive. Y me llevé una grata sorpresa.

Por un lado me sorprendió la carrereta en sí. Fue un recorrido bastante bonito (y eso que la meteorología no ayudó), con zonas variadas, poco asfalto, corto y asequible, pues sólo había dos pequeños pasos técnicos. Eso sí, parecía llevadero, y se hizo más rompepiernas de lo previsto.

Salíamos unos 130 del local de la asociación en dirección a la iglesia, para entrar en una zona de fincas en donde se fue estirando el pelotón. Un rato después cruzábamos una carretera, y llegábamos al monte. Mientras subíamos, cogiendo trozos de la ruta de senderismo del río Eifonso, disfrutamos de resbaladizos pasos por muíños, cruces de riachuelos, zonas con piedras, caminos haciendo reviravoltas por el monte, algún trocito de pista,… Así, poco a poco, y sin muchas ganas de sufrir por mi parte, llegamos a la zona alta, cerca del CUVI, en la que no pudimos disfrutar de las vistas por culpa de la niebla (que también le daba su encanto).

Nos habían advertido sobre la bajada, pero la verdad es que no tenía nada. Al principio algo de pendiente, pero fácil, y luego alternaba tramos de bajada con pequeños llanos y repechitos. Tras el bucle por unos senderos chulos, volvimos al recorrido que ya habíamos hecho antes, es decir, otra vez la ruta del río (con zonas de escalones), el tramo de fincas, y la meta. Al final hacían falta fuerzas, y yo no andaba con muchas, así que me doy por satisfecho con acabar los 14km (540Da+), en 1:17:50, y habérmelo pasado bien.

Por otro lado, me gustó la organización. Sería su primer trail, pero se nota que esta gente está acostumbrada a organizar cosillas. Disponen de un local con todos los servicios (cafetería, duchas, auditorio,…), pero es que además el trato del personal fue muy bueno, hubo un «pinchito» que fue casi una comida, tenían voluntarios señalando los cruces, el recorrido estaba bien marcado,…

Por cierto, me gustó el tema de los cartelitos que indicaban «muíño de tal», «poblado medieval», etc., pues, aunque en la carrera no te pares a contemplarlos, sirven para dar a conocer aspectos que pasarían inadvertidos. Está bien saber por dónde pasas, y que despierten tu curiosidad. De hecho, a raíz de esta carrera, a la que es difícil ponerle peros, dejo pendiente una visita reposada a la zona para entrenar, dar un paseo en grupo y sacar fotillos.



PD: visita la crónica en fotos hecha por la gente de la SCDR Helios.
Fotos: gracias a Safardatxo y scdr_helios, publicadas en CeG.

GMTA’12 #2: Nocturna da Illa de Arousa

Una de las pruebas del GMTA’12 más esperadas era el trail nocturno en la Illa de Arousa. Tenía muy buena pinta: correr en la oscuridad, dando una vuelta a la isla, por terrenos distintos (playa, rocas, monte, pistas, asfalto),… Vamos, que por momentos parecía que estabas en… ¿la Transgrancanaria?

Pero estos días está dando que hablar, y yo no voy a ser menos. Tras correr los 7 trails, creo que la organización es, en general, bastante buena, aunque sigo viendo cosas que no me gustan, como ya comenté. Y hay que decirlas, porque que lo hagan bien y que estemos agradecidos no es sinónimo de que tengamos que callar errores evidentes o aspectos mejorables. Opinemos sobre algunos puntos, siempre de forma comprensiva y constructiva, claro.

El circuito estaba bastante bien señalizado con unas marcas reflectantes, es decir, que se lo curraron. Aún así hubo gente que se perdió (algo que puede pasar en cualquier sitio), probablemente fruto de despistes, o de «malas intenciones». Algunos se beneficiarían de ello recortando y atajando, y otros saldrían malparados haciendo metros de más (caso de AM, que iba para ganar).  La vida es así.

Eché en falta la presencia de algún voluntario más en las zonas con coches. Entiendo que la Illa no es lugar con gran densidad de tráfico, pero algunos cruces se hicieron peligrosos, y pudo haber incidentes en ellos. Hay gente que se queja de otras cosas: que si chip y clasificaciones, que si  avituallamientos, que si material mínimo, que si información previa, que si la espera al frío por la camiseta (que por cierto, no es obligatorio cogerla, ni hacerlo justo al entrar en meta, y además si no la dieron dentro del edificio será por algo, pues el frío también lo sufrieron ellos; para evitar críticas la próxima vez que la den previamente, cuando vas a por el dorsal). Algunos de estos peros tienen fundamento y tendrán explicación, otros son pequeñeces que no deberían empañar el trabajo hecho por la organizaçao.

Lo que sí es grave y no hay por donde coger, y perdonen, es el tema de las Andainas. La gente ya estaba molesta el año pasado, pero tras lo de este finde ya está quemada. Por informaciones muy cercanas, pues a todas las pruebas me han acompañado varios/as andarines, me consta que son un desastre. Las quejas son diversas: se dice una cosa y se hace otra (en distancia, recorrido, comida,…), hay mucha desorganización,… y son caras para lo que se ofrece. En este caso hubo gente que pagó 10€ (o 12.50€), por caminar unos 4km (al final hicieron más, pero a su aire), sin ver nada interesante ni informarse, sin que les dieran ni un trozo de plátano, e incluso perdiéndose. GMTA dice que las rutas las organizan los Concellos y que ellos no tienen la culpa. Y será cierto, pero lo cierto es que algo falla.

En fin, vamos a lo que importa: disfrutar corriendo por ahí. La carrera se hizo durilla, para mí más de lo esperado, y no por la nocturnidad y alevosía (algo a lo que estoy acostumbrado), sino por dos razones: una, el viento y el frío que me dejaron medio tieso y me hicieron moquear todo lo que tenía acumulado del resfriado de esta semana; y dos, porque era bastante plana y entonces había que correr «rápido y sin descanso» (era más para galgos que para cabuxas).

Quitando los, supongo inevitables, trozos de asfalto/acera, el recorrido fue chulo, alternando senderos, arenales de playa, zonas de rocas,… Salimos del Concello en dirección norte, con un par de pasos muy bonitos. Pasamos junto al faro, seguimos la costa, donde empezó a notarse el viento y el frío, y volvimos a la zona urbana. Después cruzamos hacia el paseo marítimo do Xufre y hacia la lonja (zona donde los rápidos y asfalteros debieron ir que se las pelaban), y hacia el Outeiro, y volvimos a abonarnos a la línea litoral.

Pasamos bajo el puente por la playa de O Bao, y avanzamos por el paseo hacia el parque intermareal del Carreirón. Tras darle una vuelta, enfilamos otra vez hacia el norte, haciendo el borde W de la Illa, en donde Eolo soplaba de carallo. Aquí te dabas cuenta de que pese a no haber grandes subidas, las piernas estaban fatigadas de ir sumando pequeños desniveles de 2, 4, 6, 8 o 10 metros. Pero llegaba el final: otra zona de asfalto, nuevamente a las rocas, y en unos metros ya se veía la meta.

Yo fui con una sensación extraña todo el rato, y no acababa de encontrarme; además no le di al crono en la salida y no tenía referencia ninguna. Al final de los 22.5 o 23km, no fui sub 2 horas por un minuto. Carrerón de AV y YA, en puestos cabeceros como máquinas que son, y SN entró con 2:15.




Fotos: web GMTA, bonitas fotos de Moutinho en CeG, y col.priv.