Leftovers en el Raid Gallaecia

Me flipan los raids. Tanto, que creo que deberían ser «mi deporte principal», porque aúnan todo lo que me gusta. Desafortunadamente, nunca conseguí tener un equipo estable, que es algo fundamental. Sí lo tuve durante breves períodos… pero siempre acaban llegando factores que que rompen la necesaria estabilidad; a veces cosas importantes de la vida personal de cada cual, otras más bien tonterías (individualismos e intereses personales, guerras de rendimiento…). Triste, porque normalmente se corre con colegas, pero es así. Por eso muchas veces pienso en hacerme mercenario y correr hoy con éste y mañana con aquél, en plan al mejor postor. O también crear un equipo propio con estos corredores que siempre quedamos como «las sobras».

Y algo así acabamos de hacer con motivo de la última edición del Raid Gallaecia Expedition Race que se hizo en Betanzos, que además de ser una carrera de la LERA era también el ARWS Europe Championship. Nos juntamos PF, JL y el menda y, sin haber entrenado juntos ni un solo minuto, organizamos un poco la logística, y nos plantamos en la línea de salida.

S1: Kayak y rapel

La primera sección del raid era la única que no hacíamos en 3+0: dos se iban a remar y otro a rapelar. Como PF, el más novato, no se lleva bien con las cuerdas (la verdad es que tampoco con el kayak), tiré yo para el rapel. Vi por donde íbamos a bajar, una torre-campanario histórica, y vi el percal de cómo se estabán preparando algunos, que no sabían ni poner el cordino, y tuve claro que, por un motivo o por otro, al día siguiente estaríamos en la prensa, como así fue. Yo a lo mío, piqué la baliza, rapelé tranquilo, y me piré a esperar el bus que nos llevaba hasta la T1.

Mientras tanto, JL y PF paleaban como podían en el kayak, porque mientras el primero va sobrado en el agua, al segundo le cuesta el asunto. Salieron hacia la ría, y pillaron las primeras balizas, en Miño y en Sada, pero como tenían problemillas de navegación ni se plantearon ir hasta el islote donde estaba el PC que más valía, y donde al parecer rompía de narices. La verdad es que había una tirada, y tal y como iban no fue mala decisión.

S2: Trekking

Nos agrupamos bajo el puente del Pedrido y salimos al primer trekking. Estábamos frescos, pero aun así fuimos conservadores, al trote y la caminata, sin forzar ritmo, que quedaba mucho. Los primeros controles sin problema, muy bonitos, siguiendo caminitos de pescadores. Para pillar la 41 me confundí y me tiré por una vaguada que no era. Bajamos de nuevo al río y rebuscando bien encontré ya el camino. No fue grave, aunque palmamos algo de tiempo. Eso me descentró un poco y las elecciones de ruta que hice después no fueron de lo mejor, aunque por lo menos íbamos a tiro fijo, y no tuvimos problemas ni en el monte, ni en las últimas balizas que ya eran más urbanas.

S3: MTB

Con un sol de justicia salimos de Betanzos con la bici, pegados al Mandeo, río arriba. Los primeros kilómetros fueron muy llevaderos, pero yo ya notaba que no iba bien. Vale que iba en mala forma, y que el calor no me va bien, pero me extrañaban las pésimas sensaciones. En vista del ritmo, y probablemente de mi cara, hablamos y decidimos saltarnos la 52, que quedaba «a desmano», e ir directamente a la 53. La clasificación nos daba igual, y total ya nos habíamos saltado una en el agua, así que venga, a atajar. Conste que la jugada supuso que, justo en ese momento de calambres, me tuviese que meter el desnivel fuerte (sí, confieso, desmontando algún trocito).

El resto de la sección fue algo mejor, compartiendo la orientación entre JL y yo, rodando con una media de velocidad baja, pero hilvanando controles sin problema. Incluso nos permitimos un pequeño atroche entre la 55 y la 56. Moló usar la tija-pija y trialear un momentillo, y personalmente me sirvió para recuperar un poco la confianza y la sensación de diversión.

Llegamos a la T4 en Oza-Cesuras cerca del anochecer, así que antes de arrancar a la siguiente sección cogimos los frontales y algo de abrigo, y obviamente, aprovechamos para descansar un momento y recargar comida.

S4: Trekking

Los primeros PC de la sección aún tuvimos luz natural. Lo que no teníamos eran polainas, y nos habrían venido bien, porque pillamos algún caminillo bastante cerrado de silvas y tojo.

Para llegar al control con el código 60 había que cruzar el río un poco a ojo, cosa que nos daba miedo. De hecho, cuando pintamos el mapa no tuvimos claro por dónde enfocarlo. Luego en el terreno, ya sin luz, no lo hicimos perfecto, pero la jugada nos salió bastante bien. Lo malo es que no íbamos sobrados de tiempo, así que de nuevo decidimos saltarnos un par de balizas y ponernos así «en tiempo», sin que peligrase el fuera de control. La forma física y la coordinación eran las que eran, y no pasa nada: habíamos ido a divertirnos, acabar y aprender.

Precisamente por eso, decidimos entonces que PF practicase un poco como orientador principal, ya que es importante ir cogiendo experiencia en llevar mapa. JL y yo íbamos repasando un poco sus decisiones, pero se ve que no del todo concentrados, porque bajando a la 65 a él le empezaron a entrar dudas, y los otros dos no supimos aclararlo: que si la baliza ya la teníamos que haber pasado, que si estábamos en la pista superior, que si discrepamos, etc. El caso era que no teníamos claro dónde estábamos, no se veía a ningún equipo, era noche cerrada y hacía frío: la situación ideal para que llegase la columpiada. Intentamos corregir bajando por un riachuelo muy cerrado, para ir a la supuesta pista buena, y cuando llegamos al río nos dimos cuenta de que antes íbamos bien. De hecho, habíamos estado pegaditos a la baliza sin llegar a verla. Ya la habíamos cagado.

Remontar por donde habíamos bajado era una matada, y además ahí tiré un poco de galones y veteranía y decidí que para centrarnos y calmarnos iríamos por lo fácil, aunque fuese algo más largo. Así, pudimos coger la maldita 65 y luego continuar la sección sin problema, aunque con una sensación agridulce: chunga por el fallo, positiva porque al ir ya en short-course no peligraban los cierres.

S5: MTB

El momento más flojillo de cabeza fue el inicio de esta sección. Salimos con frío y ya notando cansancio físico y mental, con ganas de que se acabase la noche. Parecía un recorrido sin mucha chicha, simplemente para volver a la transición principal en el centro de Betanzos. Sin embargo, también tuvo lo suyo: algunas balizas muy chulas, un control que nos saltamos «sin querer» (nos dimos cuenta en la 73 que nos quedaba la 72 atrás… y ya no retrocedimos), unos tramitos empinados en los que PF me tuvo que empujar un poco, otros más planos para rodar a buen ritmo…

S6: MTB

Al poco de salir del pueblo, tremendos rampones para arriba. PF iba sobrado en la bici, JL iba aguantando, y yo iba con todo metido economizando fuerzas. Tuvimos un par de problemas de iluminación que nos obligaron a parar varias veces a hacer ñapas e intercambios de linternas, pero en general la sección transcurrió sin problemas.

En el tramo final tuvimos muchas dudas de si ir a por la 84 o si pasar de ella, porque había que subir bastante, y la verdad es que, aunque a pie iba bastante bien, en bici mi ritmo estaba lastrando bastante al equipo. Al final, como después de los errores y tiempos que llevábamos ya daba un poco igual, hicimos, consciente y voluntariamente, una cosa rara: ir a por ella dando un gran rodeo pero más sencillo. Cuando nos vieron pasar con la MTB al lado de la transición debieron flipar, pero por algo éramos un equipo «de sobras», ¿no?

S7: Trekking

Nos calzamos las zapatillas de nuevo para darle a una orientación específica y en formato score. Faltaba poco para amanecer, y eso me animó bastante. Aunque entoces le llegó una pequeña crisis a JL, que fue en plan autómata durante un rato.

En esta zona del encoro de Beche (donde hace un par de años corrimos un trail en plan familiar), el mapa tenía algunas zonas con bastante verde: en un par quedamos algo enganchados y tuvimos que recular, en otro par tuvimos que ir de machos y rascarnos un poquillo las patas. El momento simpático llegó cuando un equipo de dos chicas de categoría aventura se pegó a nosotros y PF se puso a hablar con ellas, al tiempo que, sin que nadie se diese cuenta, JL y yo nos ralentizamos intencionadamente para dejarlos solos, a ver si congeniaban (se ve que no dio tiempo a que surgiese nada).

S8: MTB

Entre el chiste, que el sol volvía a calentar, y que ya parecía que entraríamos en tiempos, ganamos algo de energía para arrancar de la última transición con la bici, en plan «a gastar lo que queda».

Aunque los primeros minutos me costó coger pedaleo, luego fue una sección bastante disfrutona. Entre los CP 94 y 95 había una tirada muy chula, con sus subidillas, su bajada guapa de monte (con un vehículo atrapado en una curva con surcos que casi nos comemos), su zona de rodar… A medio camino tuve un error de orientación en un cruce de carreteras. Era un sitio fácil, pero me confié por querer ir rápido, y la verdad es que me equivocaba claramente. Por suerte, JL iba de orientador de apoyo y lo pilló al vuelo, porque si es por mí nos habríamos pirado un rato a dar un paseo en dirección contraria.

Fuimos hacia el NE, por pistas de asfalto y caminos buenos, pasamos al lado de la ciudad deportiva de Abegondo, y pillamos senderillos chulos en plan single-track, incluso con algún trocito en el que podías hacer algo de conducción. Parecía que ya estaba todo hecho pero, en una zona ya asfaltera, en las últimas aldeas antes de volver a Betanzos, PF pinchó una de las ruedas de su Berria. Obviamente, teníamos recambios, pero pensamos que no valía le pena pararse a reparar. Así que con algo de estrés, dándole aire un par de veces, y yendo con cuidadito de no destalonar, lo gestionamos para llegar así hasta meta (bendito tubeless, que casi siempre guarda un poquito de presión).

Resumen

Salieron 26h y 17 minutos de prueba, unos 160-y-algo kilómetros y ni idea del desnivel, 8º equipo en LERA Elite, y no nos hicimos daño ni discutimos (al menos, no mucho). La carrera no fue bien, pero gestionamos los problemas y los errores, y acabamos, pese a no ir en forma (nuestro maravilloso track se puede consultar aquí). Además, en la plaza de los hermanos García Naveira nos esperaba la familia, y la posterior comida, que siempre es un buen premio. Así que ni tan mal para los Leftovers.

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