100% Galicia Máxica Trail

El circuito GMTA 2011 ha acabado. Han sido un total de 5 pruebas, una por cada provincia, más un fin de fiesta repitiendo la de Pontevedra (tal vez por la cercanía a Portugal), de corta/media distancia, y distintas tanto en características como en paisajes, que nos han permitido a los participantes poder visitar rincones preciosos y desconocidos, y… ¡castronear de lo lindo monte arriba y abajo!

Haciendo balance del circuito quisiera destacar sus grandes aciertos, a mi juicio:

  • Los lugares y recorridos han sido, en general, muy bien elegidos, trazados, y currados. Había distintos tipos de terrenos, pasos con encanto, vistas flipantes,… Además repartidos por distintas zonas de Galicia (más justo y equitativo para todos).
  • El trato dispensado por organizadores y voluntarios, amable y cordial. Corredores escoba, «hombre botiquín», voluntarios de las mesas y avituallamientos, trazadores, colaboradores sacando fotos, etc., merecen un aplauso y nuestro agradecimiento.
  • El precio de las inscripciones en relación a lo ofrecido (circuito, regalos, comida,…). De hecho, la alternativa que se planteaba a los aficionados a principios de año (el tal Get On Trail ese), creo que no cuajó precisamente por este aspecto.
  • La organización de actividades complementarias a las pruebas (por ejemplo: exhibición canina, proyección, fados, fuegos,…), que hacía los finales un poquillo más atractivos.
  • Los detalles motivadores y simpáticos como los abrazos de Moutinho, las coronas de laurel (que yo nunca llevaré, sniff), o la exclusiva camiseta de finisher del circuito (esa sí la tengo, ¡eh!).

Pero también hay que hacerles alguna crítica a los del GMTA, para mejorar el año que viene, y porque si sólo decimos cosas buenas se lo van a tener muy creído:

  • La información proporcionada antes de cada carrera fue escasa y tardía, y, algo que no me explico, comunicada principalmente no a través de la web del circuito, sino del foro de CeG. Está de maravilla que se trate el tema en ese foro que muchos seguimos, pero los avisos y la información fiable debieran estar en la web de la organización.
  • Las rutas de senderismo organizadas paralelamente no cumplieron las expectativas. Me consta, por casos cercanos, que se hicieron cortas, desorganizadas, desmotivantes,… Hubo gente que se inscribió desde febrero pensando que eran tipo la de Penedos (un circuito aproximado al de los corredores, para hacerlo al tiempo que ellos), y se encontraron con un paseo por la playa, pagando.
  • Algunos avituallamientos y almuerzos post-carrera se quedaron algo escasos para los rezagados (sé quien quedó prácticamente sin probar bocado en 2 de las 5 pruebas porque ya no quedaba). Si no poner más, podría guardarse algo para los que llegan hacia el final, que tienen el mismo derecho.
  • Ah, y aunque no me preocupa mucho, el sistema de puntuación del reglamento es un poco raro para los del montón (la mayoría). Cito: «A partir del trigésimo todos los atletas recibirán un punto». Vamos, que si uno queda 32 y otro 199 en las 5 pruebas, o las que sean, están empatados, ¿no?

De todas formas, creo que en general ha sido un éxito, y me ha dejado muy contento. Y más que espero estarlo si se confirma lo que se comentó de ampliarlo (prueba larga, nocturna, y km vertical, al parecer), ya que el año que viene espero repetir.

Por eso, lo único que puedo hacer es agradecer a Luso-Galaico Trail Events y al CAR Marisqueiro (y a sus voluntarios), el trabajo realizado, y felicitar a todo el mundo: a la organización, a los participantes de cada prueba, y a los que pueden decir orgullosos que pertenecen a los primeros 100% GMTA.


Fotos posts GMTA: web GMTA, foro CenG, y col.priv.

GMTA: Serra do Galiñeiro (5/5)

El GMTA se acaba por este año. En este caso en una zona muy conocida y apreciada por escaladores, orientadores, senderistas, y amantes del monte en general: el Galiñeiro. Por cierto, que esta zona de gran valor que se está viendo amenazada por distintos intereses de en tiempo a esta parte, y que ha llevado a la movilización ciudadana para su defensa que también tenía su presencia en la carrera.

En cuanto a la carrera, esta vez mucha gente conocida en la salida, supongo que por fechas y por la proximidad a Pontevedra. Arrancamos de la Asociación Vecinal de Vincios, y empezamos subiendo por pistas y cortafuegos, yo sin mucho ánimo, pues ese día no estaba muy motivado. Dimos varias vueltas, pero era obvio que nos dirigíamos a la zona de las escuelas de escalada, en la que el terreno se vuelve muy roto y se hace difícil trotar, y si vas fundido, caminar. Eso sí daba gusto ver en una zona rota y con pendiente a tanto público: escaladores, acompañanetes, denderistas (nuestra MR incluida; gracias por venir y por las fotos). ¡Parecían las típicas imágenes de Zegama!

Después a crestear por la cumbre, el vértice geodésico, la caseta forestal, para descender por una zona boscosa y con una vegetación baja dura y tupida, avanzando hacia Zamáns, y pasando previamente por una bajadita corta por roca con unas mini-cascadas, y llegando al senderito que bordea el encoro (sombrío y fresco, tirando a llano, entretenido, bonito,…). Cuando ya parecía que se acababa, aún quedaban un par de tramos de monte, con una buena subida, el paso por el merendero, y los kilómetros finales bajando fácil ya hasta meta.

A mí falta me hacían, pues arranque la carrera flojo de coco con el propósito de acabar y punto. Al final fue lo que hice: 20/21km, 1050mD+, 2:47 de tiempo, y a pensar en otra cosa. A RL se le hizo muy dura, porque no iba muy allá, pero jabata como siempre, acabó la prueba y disfrutó del pasillo de las chir-liders.

Ya por la noche, y con bastante fresquito para la época, tuvimos un completo fin de fiesta: la actuación de una fadista (usease, cantante de fados), la entrega de premios habitual, la de la clasificación general del circuito, y el reparto de las codiciadas camisetas de finisher a los que habían conseguido acabar las 5 pruebas, entre los cuales orgullosamente me hallo, todo ello adornado con fuegos artificiales. Moutinho, cabeza visible de la organización, aprovechó también para hacer balance del circuito y dar algún anticipo sobre el GMTA del próximo año.



GMTA: Subida al Pindo (4/5)

La zona del Pindo se presta, ya que este Olimpo celta que tenemos en Galicia es una pasada; la organización sabe buscar bien los trazados, como ya ha demostrado; y la playa está ahí al lado, con el juego que puede dar antes-durante-después de la carrera. Conjugando estos tres factores, estaba claro que esta cuarta prueba del circuito GMTA iba a molar… ¡pero no pensé que tanto!

Disfruté como un enano en todo el recorrido. Éste venía a tener dos partes diferenciadas. La primera arrancaba con una vuelta por la playita para calentar las piernas y estirar un poco al pelotón; después un sendero con piedras en subida, muy bonito, pero en el que era muy difícil adelantar, pues obligaba a la fila india; a continuación una zona de esas de ni pa’ti ni pa’mi, hasta llegar a una subida por una vaguada que lleva hacia la cumbre, en la que íbamos ganando metros por grandes rocas en las que había que saltar, trepar,… agarrarse con las uñas, etc. (en un momento de la subida, hasta vi a un tío desparecer por un hueco).

La segunda parte era de bajada, corrible y rápida, pero con mucha curva y piedra, donde adelanté a mucha gente (con ojo, pero a veces arriesgando un poquillo). Al final se bajaba un trozo del senderito inicial, y llegabas otra vez al pueblo. Pero no directamente, claro. Antes había que volver a dar la vuelta por la playita, sólo que ahora la arena ya jodía un poquito más, y la marea estaba subiendo, así que tocaba mojarse para superar las rocas. De hecho, cuando pasaban los últimos corredores tenían que meterse hasta la cintura, sino atajaban unos metritos antes, claro.

Yo prefiero las carreras largas, y esta que fue tan corta, 12/13km, y la que tenía menos desnivel positivo (600m), me salió relativamente bien, y acabé en poco más de 1:30 (saliendo con los de atrás, como siempre). Supongo que porque el terreno roto y tirando a técnico me gusta y me favorece, y también porque ya estaba en vías de solución el problema del pie. A RL le costó un poco más, pero llegó bien, y sin hacerse daño, cosa que no era tan fácil en esta prueba (hubo bastante gente tocada de tobillos y demás).

Aunque no nos pudimos quedar a la sardiñada y demás actividades nocturas, la visita matutina a Carnota, la carrera en el Pindo, y la parada en las fiestas de Muros, hicieron que fuese un buen día.



Travesía de los Aquilianos

Este finde se celebró la XVI Travesía Integral de los Montes Aquilianos, organizada por el club Rutas del Bierzo. Hacía tiempo que tenía ganas de probarla, pero como coincidía con fechas de exámenes (siempre se organiza a principios de junio), no he podido hasta este año que estoy más libre de cargas.

Tras los previos del día anterior (3 horas de viaje desde Pontevedra, recogida de la bolsa del corredor, paseo y cena de rigor), a las 5:30 nos juntábamos en la Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada varios cientos de personas dispuestas a enfrentarse a los 47 o los 61 kilómetros que tienen los distintos recorrido. Saludos, entrega de las mochilas para los dos puntos de asistencia que dispone la organización (además de los avituallamientos), poco calentar, y a las 6:00 se da la salida, tras unas «motivadoras» palabras del alcalde.

Los primeros kilómetros, todavía oscuro pero sin frontales, van por algún trozo de asfalto y caminos llevaderos, algunos muy bonitos por bosques y fincas. Al poco empiezan las subidas y bajadas, acercándonos y separándonos del río Oza, hasta llegar a la zona de Montes de Valdueza. Allí, junto a un monasterio abandonado, se bifurca el recorrido, que para los de la larga se pone durillo, así que toca parar, comer, cambiar mochila, y pillar bastones.

Nos mandamos un par de subidas y bajadas ya interesantes, por la zona de la Malladina y el Valle del Silencio, y llegamos a Peñalba de Santiago donde empieza el rock’n’roll. Primero una buena petada, subir a la Silla de la Yegua (2143m), venciendo un desnivel del copón, y después crestear, es decir, bajar y volver a subir varias veces, por senderos con algo de piedra, para hacer el pico de las Berdianas (2116m), y el Pico Tuerto (2051m).

Como había ido reservando mucho hasta aquí, acojonado por lo que me habían contado de la subida a la Yegua, me encontraba bastante bien de fuerzas (sólo los dolores habituales en los dedos de los pies, y una sensación de pisada rara), así que aproveché que el siguiente tramo tiraba hacia abajo para darle un poco de ritmo a la cosa, hasta la siguiente subida fuerte, la Guiana (1849m), que se me atragantó un poco.

El sol ya apretaba (eran las 12 y pico), los kilómetros se iban notando, y mi maltrecho pie me estaba dando la lata (incluso el derecho se sumaba a la queja). Por tanto, procuré conservar el cuerpo trotando más suave en los llanos y cortándome mucho en las bajadas, ahora más abundantes camino del Campo de las Danzas y de Ferradillo. Al llegar aquí los pies me dolían tanto, que me entró miedo de cambiar las zapatillas (tenía otras más grandes en la segunda mochila), y decidí seguir con las mismas hasta el final. Gran error.

Al rato me dolían mucho los pinreles, tan hinchados que no me cabían dentro, y además descubrí que el gesto raro al pisar de los últimos kilómetros se debía a que había roto la suela de los tenis. Y para acabar de joderlos, llegan unas bajadas pronunciadas, primero por un senderito entre bosques y arbustos, luego por pistas de tierra y cemento, que nos llevan hasta el control de Rimor. En este tramo me pasó casi todo el mundo al que yo había adelantado en la zona alta.

Faltaba poco, y ahora sería más llevadero: un trocito de carretera, algunas calles de pueblos, pistas de tierra (algunas del Camino de Santiago), ya con Ponferrada a la vista. Pero no aguantaba de los pies, así que a caminar «tipo Chiquito», y a sufrir, sabiendo que el objetivo (<10h), se iba a escapar en esta última parte de la carrera.

Al llegar al sendero del río pude volver a trotar algo, supongo que por ver la meta cerca. Aunque tan cerca no estaba, porque llegando ya a Ponferrada tuvimos que dar una vuelta por una carretera recta y fea que fue desesperante. Pero unos minutos después, bastante más contento, conseguía pasar junto al castillo, bajo el reloj, y llegar a la plaza del ayuntamiento, donde nos esperaban fisios y comida, y a mí RL.

El tiempo final fue bastante peor de lo esperado (10:39:50 y 3100mD+ marcó mi reloj), pero teniendo en cuenta que aún notaba fuerzas dentro, que lo me jodió fueron los pies, y que a las personas con las que hablé les dio más distancia, 64km y poco, quizá por el rodeo ese del final, no estuvo tan mal. Además tanto organización como recorrido me gustaron (los voluntarios muy bien en general; los dos señores en el Pilón de Peñalba de 10, super-amables), así que esta Travesía de los Aquilianos es altamente recomendable.



Sendero a Montserrat

Esta Semana Santa mi pareja RL y yo hemos ido a pasar unos días a Barcelona. Ella ya había estado muchas veces; yo también, pero apenas había visto nada (siempre fui «ocupado» con alguna competi/entreno con la bici, o con el tiempo justo para algún concierto), por lo que se puede decir que la he descubierto en esta intensa semana. Y la verdad es que es una ciudad bonita, con múltiples atractivos.

Los primeros días fueron de patear por las calles visitando las postales típicas: Diagonal, Ramblas, Plaza Catalunya, la zona del Maremagnum y la Barceloneta, la Villa Olímpica, la zona antigua,… Estos «paseos» retrasaron la recuperación de nuestras piernas, y sobre todo de mis maltrechos pies, que venían reventaillos de la carrera de Folgoso do Courel, pero valieron la pena por la compañía y lo que pudimos ver.

El miércoles, aprovechando la hospitalidad de nuestros anfitriones que se ofrecieron a llevarnos (gracias por todo), pude cumplir un caprichito: hacer una ruta corriendo hasta el monasterio de Montserrat. Había visto en internet algunas rutas desde distintos lugares, pero como no los tenía anotados, opté por improvisar. Así, bajé del coche después de un pueblo llamado El Bru, ya que por allí se veían carteles de rutas.

Empecé un poco a la aventura, sin saber hacia dónde tenía que ir, orientándome siempre hacia arriba, hacia el borde de las torres de piedra. Al rato pregunté a un mountainbiker, y me indicó cómo podía llegar: que subiese hacia un lugar llamado Can Mançana, al parecer punto habitual de encuentro de gente que va a hacer deporte por la zona, y que después ya vería claramente el sendero.

Y así fue. A los 45min. aproximadamente llegaba allí trotando y encontraba una ruta muy bien señalizada, con marcas y con postes. Mi sorpresa fue que esperaba subir todo el rato, sin embargo el sendero era un sube-baja continuo pero sin grandes desniveles (me salieron sólo 750mD+ en todo el trayecto), por la falda de la montaña, con algún paso que sería algo comprometido si estuviese lloviendo, pero no era el caso.

Corriendo siempre por ese estrecho sendero, a veces con unas vistas impresionantes sobre el valle y otras oculto entre vegetación, llegué a un punto flipante: una roca-mirador próxima al monasterio, desde la que se desciende por unas escaleras de cemento y piedra con el objetivo a la vista. Al final, tras casi 3h de carrera-trote (a las que habría que descontar un par de paraditas a sacar fotos y a hablar con unos escaladores), y no-tengo-ni-idea kilómetros, pude tocar la pared del hogar de la Moreneta, bajo la extraña mirada de los múltiples turistas que allí había («¿y ese friki de las mallas?», pensarían).

Los siguientes días, contento por mi «peregrinación», volvimos a ejercer el turisteo: ruta de casas modernistas, Parque Güell, Sagrada Familia, Hospital de San Pau, Tibidabo, Montjuic y su espectáculo de las fuentes, etc.

Y cuando el viaje tocaba a su fin, el sábado, dos buenas sorpresas. Una, que se celebraba el Sant Jordi, y no sólo pudimos «pasear» por los atestados puestos de libros y demás, sino que cumplimos con la tradición de la rosa y el libro (me cayó uno de Desnivel de rutas por la Maginot Cantábrica, comprado en uno de los dos «puestos montañeros» que había; gracias, RL, disfruta tu flor). Y otra, que nos invitaron a ver un partido del Barça, en directo y a unos metros del cesped, y, aunque no soy muy fubolero, reconozco que me hizo ilusión ver un partido de 1ª división y un estadio como ese, enorme.

El domingo tocó volver a casa, claro. Eso sí, al bajar del avión-feria de RyanAir, teníamos las pilas más cargadas… y ganas de volver a BCN.