Un par de traves

Por acompañar a una familiar un par de días a la piscina, y supongo que influenciado por ver en la tele los Juegos Olímpicos, me planteo nadar algo. En el agua la rodilla no duele, así que decido desenpolvar el neopreno, y ponerme a chapotear un rato en el agua salada aprovechando que por la zona hay travesías todos los fines de semana. Eso sí, de momento cosas factibles, que no estamos para grandes retos natatorios.

Estas últimas semanas pude ir a una travesía que se estrenaba en el calendario y en la que hubo bastante gente, la de Poio, y a una de las clásicas de carácter más familiar y minoritario, la de Vilaxoán. Ambas de un par de kilómetros (en teoría, claro), ambas con el mar tranquilo y buen tiempo, y aunque con una organización humilde, ambas recomendables para próximos veranos… especialmente si se combinan con el tapeo posterior en el pueblo.

Yo como siempre: sin calentar apenas, saliendo atrás para no entrar en la guerra de golpes y tirones, a ritmo tractor, y regulando por saber que palmaré metros y metros de más por zigzaguear entre boya y boya (especialmente en Vilaxoán, en donde eran tan chiquititas que desde lejos no se veían ni «estando plato»). Pero acabando… y disfrutando de las rías.

Y es que por mucho que guste el monte, hay que valorar también este otro maravilloso entorno que tenemos en Galicia, y procurar aprovecharlo.

Asturias paradise

Semanilla de furgoneteo por Asturias, que nunca defrauda.

Un día subida a los Lagos, con su visita al centro de interpretación y su rutilla de senderismo, y parada a visitar a la Santina de regreso. Otro día, tiramos en bus a Posada de Valdeón para hacer la Ruta del Cares hasta Poncebos, disfrutando por cierto de un lugar super-interesante: el chorco de los lobos (y, por cierto, dejando en la lista de pendientes la nueva vía ferrata). También hicimos una jornada de turisteo y geocaching por Cangas de Onís, epicentro del turismo en estas fechas, en la que aprovechamos para las compras y degustaciones. Por supuesto, no podía faltar la visita al gran Urriellu, en este caso desde Sotres, bajando por la pista hasta el collado Pandébano, y luego por la ruta típica hasta el refugio, y regreso por el mismo sitio para no forzar. Y también descubrimos una ruta de senderismo que me encantó, no tanto por el paisaje sino por lo entrenida que es: la ruta del Beyu Pen o del bosque encantado. Durante la ruta hay que ir buscando una serie de personajes mitológicos que están camuflados en las rocas y la vegetación (algunos parecen casi esculturas, otros son elementos naturales levemente modificados). En la caseta de turismo nos dieron un folleto con la lista y la explicación, y entre la subida y la bajada localizamos todos: algunos son muy fáciles, otros no tanto. Muy recomendable para tener entretenidos a críos… y no tan críos.

Vamos, que unos días de tranqui, pero de no parar. Asturias paradise.

Autovaciables a la saca

Nuevos juguetitos in tha house: no va a llegar el garaje. Pero estos no nos vienen nada mal para salir por aquí la lado de casita, y así alquilar sólo cuando estamos por ahí, o cuando sea para hacer una ruta larga o por parejas. Gracias a RL, porque esto fue cosa de ella.

¿Glamour o edad?

Hace tiempo que dejé la bici de free-style (aunque la echo mucho de menos), los skateparks, los pantalones XXL, y las protecciones de neopreno sudadas bajo la ropa. Y no debería ser yo quien lo diga, pero creo que de un tiempo a esta parte estoy ganando elegancia en lo deportivo. O tal vez sea simplemente que me estoy haciendo mayor.

A partir de ahora, ¿tendré que elegir la camiseta en función del color de las zapatillas? ¿Acabaré saliendo a trotar con un chandal completo y todo conjuntado?, ¿o a pedalear con pantalón de tergal y su correspondiente pinza en el tobillo?  No lo sé, pero el otro día, sin darme cuenta, y olvidando mi Garmin, rodé así:

Don’t touch my Breil Bike!