Asturias paradise

Semanilla de furgoneteo por Asturias, que nunca defrauda.

Un día subida a los Lagos, con su visita al centro de interpretación y su rutilla de senderismo, y parada a visitar a la Santina de regreso. Otro día, tiramos en bus a Posada de Valdeón para hacer la Ruta del Cares hasta Poncebos, disfrutando por cierto de un lugar super-interesante: el chorco de los lobos (y, por cierto, dejando en la lista de pendientes la nueva vía ferrata). También hicimos una jornada de turisteo y geocaching por Cangas de Onís, epicentro del turismo en estas fechas, en la que aprovechamos para las compras y degustaciones. Por supuesto, no podía faltar la visita al gran Urriellu, en este caso desde Sotres, bajando por la pista hasta el collado Pandébano, y luego por la ruta típica hasta el refugio, y regreso por el mismo sitio para no forzar. Y también descubrimos una ruta de senderismo que me encantó, no tanto por el paisaje sino por lo entrenida que es: la ruta del Beyu Pen o del bosque encantado. Durante la ruta hay que ir buscando una serie de personajes mitológicos que están camuflados en las rocas y la vegetación (algunos parecen casi esculturas, otros son elementos naturales levemente modificados). En la caseta de turismo nos dieron un folleto con la lista y la explicación, y entre la subida y la bajada localizamos todos: algunos son muy fáciles, otros no tanto. Muy recomendable para tener entretenidos a críos… y no tan críos.

Vamos, que unos días de tranqui, pero de no parar. Asturias paradise.

Autovaciables a la saca

Nuevos juguetitos in tha house: no va a llegar el garaje. Pero estos no nos vienen nada mal para salir por aquí la lado de casita, y así alquilar sólo cuando estamos por ahí, o cuando sea para hacer una ruta larga o por parejas. Gracias a RL, porque esto fue cosa de ella.

¿Glamour o edad?

Hace tiempo que dejé la bici de free-style (aunque la echo mucho de menos), los skateparks, los pantalones XXL, y las protecciones de neopreno sudadas bajo la ropa. Y no debería ser yo quien lo diga, pero creo que de un tiempo a esta parte estoy ganando elegancia en lo deportivo. O tal vez sea simplemente que me estoy haciendo mayor.

A partir de ahora, ¿tendré que elegir la camiseta en función del color de las zapatillas? ¿Acabaré saliendo a trotar con un chandal completo y todo conjuntado?, ¿o a pedalear con pantalón de tergal y su correspondiente pinza en el tobillo?  No lo sé, pero el otro día, sin darme cuenta, y olvidando mi Garmin, rodé así:

Don’t touch my Breil Bike!