Maratón del Norte perdido

O por forzarme a hacer algo de tirada semi-larga de cara a la cita de dentro de un par de semanas, o por salir a estrenar el juguetito camper. No tengo muy claro cuál fue el motivo de anotarme al trail Maratón do Norte, que se celebró por primera vez en Piñera (A Fonsagrada), una zona con un entorno natural interesante y poco explotado.

El recorrido estaba chulo, en general poco técnico, con una sucesión de subidas y bajadas suaves pero continuas, con alguna petadilla pequeña de por medio, y el punto más alto en la parte final (aproximadamente en el 35). Me comentaron que una de las elevaciones por las que pasábamos había sido un volcán, pero la verdad es que no sé: ¿algún científico en la sala?. Me abstengo de contar como fue porque se podría resumir en que mal, muy mal, como era de esperar: lento, sin fuerza, e incluso desconcentrado (incluso me pasé unas cintas, algo raro en mí, y anduve un rato perdido hasta que volví atrás y me reubiqué). Pero bueno, por lo menos cayeron 44Km con 2400mDa+ en 6h26min (6:29 según la guardia urbana), sin grandes contratiempos, y pasamos la mañana en el monte.

III Trail de Cuntis

Este año le estoy cogiendo el gustillo a esto de ir de corredor escoba en alguna carrerilla: entrenas, vas sin agobios, y además echas un cable a los colegas que organizan carreras (algo que da mucho trabajo y mucha gente no valora, por lo que hay que apoyarlo).

El pasado domingo tocó en el III Trail de Cuntis, en compañía de Orlando, un corredor local: 29km, 1500mDa+, recorrido bonito y variado, mucho bosque y poco asfalto, organización modesta pero muy correcta a cargo del Xesteiras (uno de los clubs de referencia en el trail gallego),… El que no haya ido para el año ya sabe.

Próximo reto: Camiño dos Faros

Por buscar una motivación; por ser fiel a mi tonta manía de hacer cosas para las que no estoy preparado; porque me picaba el culo por no haber podido ir el año pasado; por aprovechar la oportunidad de hacer algo especial cerca de casa; porque el itinerario tiene un sentido… No sé el porqué, pero acabo de pre-inscribirme en el Ultra Trail Camiño dos Faros, que tendrá lugar a finales de julio en a Costa da Morte.

El UTCdF consiste en recorrer el Camiño dos Faros, una ruta desde Malpica a Fisterra siguiendo toda la línea de costa, completando un recorrido de unos 203km y unos 4200mDa+ que debe ser auténticamente precioso. Dan un tiempo límite de 48 horas, con sus correspondientes puntos de corte intermedios (para que no nos durmamos en los laureles, claro), y se corre en semi-autosuficiencia (forma profesional de decir que hay avituallamientos y asistencias, pero que no llegan ni de coña), y con el recorrido marcado sólo en parte, por lo que el GPS es obligatorio (aquí el reglamento completo).Se trata de un evento solidario con la FEGERC (Federación Galega de Enfermidades Raras e Crónicas), en el que los corredores pagan una parte de la inscripción, y el resto se recauda mediante el apadrinamiento de kilómetros por parte de amiguetes, aficionados, patrocinios,…, e incluso una bolsa común. Aunque allí lo tenéis explicado paso a paso, os resumo yo el proceso. Básicamente hay dos formas:

  1. Acceder al apartado correspondiente al UTCF en la web de la FEGERC y pichar en el enlace que dice «Compra aquí kilómetros para los corredores«. Cubrir el formulario con los datos requeridos, y en el paso 4 indicar la cantidad (1km=1€) y el corredor (vamos, yo: Francisco Casal, dorsal 039).
  2. El que no quiera meter tantos datos (¡cuidemos nuestra huella digital!), tiene una forma mucho más sencilla: hacer un ingreso bancario, indicando en el concepto «ULTRA TRAIL DORSAL 039», o incluso llamar por teléfono y seguir las instrucciones. Los datos para ello están aquí (arriba a la derecha).


Así que ya sabéis, aunque no prometo nada porque no creo que llegue en forma, si queréis ayudar a una ONG gallega, 2€, 5€, 10€, o lo-que-sea, no os van a hacer más ricos ni más pobres, y sirven para echar una mano a unos, y hacernos penar a otros. Eso sí, hay que darse prisa: el 30 de mayo el 1 de julio (han ampliado), acaba el periodo de donaciones.

VI Travesía do Xalo

Ver las carreras desde el otro lado, desde el punto de vista del organizador o el voluntario, es algo que debería hacer todo el mundo de vez en cuando. Es un ejercicio de trabajo mental y reconocimiento social muy recomendable. Y en estas últimas semanas (o meses, mejor dicho), yo lo he podido hacer por partida doble.

2ª parte: Travesía do Xalo

La gente de Castelo Deporte hace una de las carreretas con mejor ambiente de Galicia: la Travesía do Xalo. Es una de esas pruebas que mola tanto que no sabes si recomendársela a todos tus amigos para que disfruten, o guardarte el secreto para que no te roben un dorsal ni se masifique. Está organizada con cariño y tiene algo detrás («el concepto», que diría Manquiña), y eso se nota; y va evolucionando edición tras edición. En esta tenían desde calcomanías con el perfil, hasta ¡cuestionario de valoración! ¡Cuánto tienen que aprender otras!: desde aprender a comunicarse en las redes sociales, a aceptar las sugerencias de mejora, etc.

Este año como estoy sin forma ninguna (bueno, en realidad sí que estoy cogiendo forma… ¡redonda!), sabía que no iba a correr, pero sí quería estar allí aunque fuese echando un cable a CV, un buen amigo que admiro mucho y que es uno de los principales organizadores. El tipo intentó convencerme, y yo me resistí, y al final llegamos a un acuerdo: iría de último cerrando carrera y recogiendo cintas… acompañado de mi socio AV que también andaba medio vaguete.

Así que tiramos para el norte ya el sábado, por si podíamos echar una mano y para cenar allí juntos, y el domingo tocaba #somosdemonte. Unos 300 participantes en el trail (otro tanto, o más, en la andaina paralela; y muchos críos en las carreras infantiles), un interesante pique entre Arca y Nimo, un churrasco esperando a la vuelta, y un recorrido novedoso y verdaderamente bonito (y eso que algunas zonas estaban demasiado embarradas). Tenía de todo: caminos y bajadas resbaladizas, mucho senderito chulo, subida por un DH de bicis, cruzar el Petón do Xalo, un tendido eléctrico maldito, poca pista y apenas asfalto, etc. Vamos, un disfrute.

Además, al ir de corredores escoba, el ritmo nos permitía disfrutar del paisaje, pararnos a ver curiosidades o a charlar con algún voluntario, a sacar fotos, a bromear con los corredores y animarlos. Eso sí, ejem… sin descuidar la labor que teníamos encomendada, que para nosotros el deber es lo primero. De hecho, de vez en cuando tocó hacer un cambio de ritmo para coger otra vez a los que cerraban carrera, aunque lo cierto es que tuvimos poco trabajo (3 o 4 retirados, y un par de personas que se despistaron y las devolvimos al recorrido).

Ya en meta, tras 23km y unos 1400mDa+, una duchita, un «churrasco con magdalenas», y un poco de vida social, no nos quedó otra que felicitar «al presi» y compañía: porque se curró mucho con la desbrozadora, se balizó bien, y en general nadie debió quedar defraudado. Nosotros tampoco, ver la carrera desde atrás también te enseña muchas cosas.

Pontevedra 4 Picos Bike&Trail

Ver las carreras desde el otro lado, desde el punto de vista del organizador o el voluntario, es algo que debería hacer todo el mundo de vez en cuando. Es un ejercicio de trabajo mental y reconocimiento social muy recomendable. Y en estas últimas semanas (o meses, mejor dicho), yo lo he podido hacer por partida doble.

1ª parte: Pontevedra 4 Picos

Unos meses antes de las pasadas navidades, se pusieron en contacto conmigo unos amiguetes que estaban empezando a organizar una prueba en mountainbike con un concepto interesante: dar una vuelta alrededor de Pontevedra subiendo los cuatro montes que se aprecian desde la ciudad. Y lo llamaron como ya lo denominábamos los que andábamos con el tema de los raids hace unos años: el Pontevedra 4 Picos – Desafío Rías Baixas.

El caso es que  iban a ampliar el evento con un pequeño trail, y necesitaban alguien con experiencia que les asesorase o llevase «la parte técnica» (sigo sin entender bien esa fama de runner que tengo por aquí, porque yo sigo siendo más ciclista que corredor, al menos de corazón). Al principio iba a declinar «la invitación», en parte por falta de tiempo (soy un tipo ocupado, ¿vale?), y en parte también por algunas discrepancias con ellos respecto al concepto de prueba y a ciertos planteamientos organizativos. Pero al final me pudieron las ganas de contribuir a que hubiese un evento deportivo de monte de cierta envergadura en la ciudad.


El comienzo ya fue un quebradero de cabeza: diseñar los recorridos ajustándome a unos condicionantes (lugar de salida y llegada, distancia aproximada y dificultad,…); y también cumpliendo unos criterios de calidad autoimpuestos (minimizar el asfalto, incluir terreno diferente y chulo en la medida de lo posible, ser precavido con los cruces de carreteras,…). Parece una tontería, pero supone muchas horas de mapa, de monte (en época de lluvias), y de ordenador. De hecho, hubo un momento en que tenía tantas versiones y recortes de track en el GPS que ya ni sabía qué línea era la que tenía que seguir.En mi opinión los recorridos quedaron «bastante apañaos»: casi 17km y 350mDa+ el trail corto, sin apenas dificultad técnica alguna (sólo unas rocas en el sendero del río Lérez), y unos 32.5 con 1400mDa+ el largo, que ya incluía un par de petaditas subiendo y una bajadita rota y empinada, aunque nada del otro mundo. Abrimos algún camino, limpiamos alguna zona, y dejamos otras algo más a monte a propósito.

Parecía que no había más problemas… dejando a un lado la presión que se metía desde las redes sociales (que prisa tiene la peña, ni que se les fuera la vida en esto).Pero dos semanas antes llegó el estrés, y eso que no debería sentirlo pues yo no era responsable del evento. Que si unas excavadoras habían jodido dos de los tramos más chulos de la carrera (de pistas con hierba y grandes lajas, pasaron a cortafuegos de tierra suelta). Que si las ayudas para el marcaje no fueron lo eficientes que se esperaba; que si algún cabrón se dedicaba no sólo a quitar cintas sino a ponerlas por caminos que no eran, e incluso a voltear las flechas indicadoras; que si había que cambiar al corredor escoba; que si… Menos mal que algunos amiguetes traileros (SM, AA, y especialemnte AV), se enrollaron a echar un cable, y pudimos remarcar el recorrido el mismo domingo por la mañana, y tener un rato para acompañar a los corredores.


Finalmente, aun con el canguele de los días previos, todo discurrió bastante bien, e incluso el día ayudó. Y lo cierto es que los chicos de A Roda do Demo y de Global DxT, y sus colaboradores y voluntarios, lo tenían todo muy atado: voluntarios, emergencias, avituallamientos, servicios,… De hecho, he de decir que el que sean colegas no me impide ser objetivo: en algunas cosas no estoy para nada de acuerdo con su postura (inscripciones, filosofía, cronograma,…), pero en la parte  organizativa sólo puedo aplaudirles, pues no es fácil tener a más de 1500 personas desperdigadas en 120km de recorrido, y que todo esté coordinado.

Así que a mantener lo bueno, y a pulir los fallos, porque como los participantes quedaron contentos en general, y la organización y los colaboradores también (1 y 2), parece que es casi seguro que haya segunda edición en 2016.