Un par de traves

Por acompañar a una familiar un par de días a la piscina, y supongo que influenciado por ver en la tele los Juegos Olímpicos, me planteo nadar algo. En el agua la rodilla no duele, así que decido desenpolvar el neopreno, y ponerme a chapotear un rato en el agua salada aprovechando que por la zona hay travesías todos los fines de semana. Eso sí, de momento cosas factibles, que no estamos para grandes retos natatorios.

Estas últimas semanas pude ir a una travesía que se estrenaba en el calendario y en la que hubo bastante gente, la de Poio, y a una de las clásicas de carácter más familiar y minoritario, la de Vilaxoán. Ambas de un par de kilómetros (en teoría, claro), ambas con el mar tranquilo y buen tiempo, y aunque con una organización humilde, ambas recomendables para próximos veranos… especialmente si se combinan con el tapeo posterior en el pueblo.

Yo como siempre: sin calentar apenas, saliendo atrás para no entrar en la guerra de golpes y tirones, a ritmo tractor, y regulando por saber que palmaré metros y metros de más por zigzaguear entre boya y boya (especialmente en Vilaxoán, en donde eran tan chiquititas que desde lejos no se veían ni “estando plato”). Pero acabando… y disfrutando de las rías.

Y es que por mucho que guste el monte, hay que valorar también este otro maravilloso entorno que tenemos en Galicia, y procurar aprovecharlo.

10100 y una travesía

La prueba ideal para un “ultrero” como yo, acostumbrado a correr/pedalear lento y largo, no es un 100m.l. Aunque es obvio, cuando el otro día acudí a Bueu a hacer un 10km de asfalto, me ofrecieron la posibilidad de participar en una competi del hectómetro que organizaban de forma paralela… y acabé anotándome en ambas.

Se trataba del III Memorial Paco Cabanillas en honor del que fue campeón de España de 100 en el año 1943, y se celebró delante de su residencia. Calles pintadas en el asfalto y series sucesivas de 4 corredores, en las que pasaba el primero a la siguiente ronda, hasta que quedasen sólo 4. No hace falta que diga que me eliminaron en la primera (y el crono ya ni mencionarlo… entre otras cosas porque no lo sé), pero estuvo entretenido. Además sirvió para que me diese cuenta de lo ignorantes que somos algunos deportistas (o lo especializados que estamos): no sabía cómo ni cuándo calentar, cómo apoyarme en la salida, qué “ritmo” poner,… De hecho, sonará raro para alguien que está a punto de marchar a una prueba de más de 160km, pero ese 100m.l. se me hizo largo de coj%#!&.

Después, ya de noche, un 10000m totalmente plano y urbano, para rodar tranquilo haciendo el entreno del día bien acompañado. Ahí ya me desenvolví mejor, claro, aunque la verdad es que las primeras vueltas iba un poco de cachondeo.

Y tras unas pocas horas de sueño, y no haber nadado nada en todo el año… a la travesía de O Fisgón (en Moaña): buen ambiente, muchos amiguetes triatletas y nadadores, organización familiar pero correcta,… Fueron casi 2km o más, pues yo al principio, tras salir dirección Vigo y yendo hacia la primera batea me fui a la derecha un montón; después viramos hacia a la playa de a Xunqueira y de volvimos al puerto ya más recto. Aunque en realidad lo de nadar era un pretexto para la churrascada que nos metimos posteriormente.



En fin, que en dos días, haciendo dos tonterías, y, por la falta de costumbre: ¿¡estoy hecho polvo!?

Semana del agua

De secano. Aunque de Galicia y residiendo cerca del mar, la verdad es que soy bastante de secano. Practico/practiqué muchos deportes en mi vida, pero nunca se me ha dado por deportes “de agua”, más allá de un poco de descenso de cañones, alguna excursión ocasional en kayak, o un par de veces que fui a bucear en plan snorkel. Y eso que me encanta andar en bici o correr cerca del mar o de algún río, y que creo que me costaría vivir sin ver el paisaje de las rías… sin embargo, nunca me he puesto con el tema acuático o náutico, supongo que porque sé que soy una nulidad en ese medio.

Y aún así, llevo unos días a remojo. Todo porque a principios de año se me dio por ir a la piscina un par de veces a la semana, y se me metió en la cabeza probar una travesía a nado este verano. Y aprovechando que el pasado sábado había la Travesía do Fisgón en Moaña (organizada por el club Triatlon Morrazo), que parecía asequible, me anoté.

Como quería probar primero, bajé a nadar el jueves un rato a la playa… pero antes de media hora tuve que salir del agua porque me agarré un colocón del copón (¿por qué me mareé si no había oleaje ninguno?). No hice ni 800m. Menudo panorama; me dio un poco de bajón (y ganas de vender el traje).

El mismo día por la tarde fuimos a hacer el barranco del Verdugo en Puentecaldelas. Es un barranco cortito, que tiene tres zonas con rápeles/saltos, no muy espectaculares, pero entretenidos y buenas para practicar; el resto es caminar o dejarse llevar por el cauce del río. Pero bueno, está al lado de casa y sirve para matar el gusanillo. Por cierto, por obras en el canal no pudimos pasar (so pena de avisar a la benemérita), así que tocó bajar a la central y remontar hasta las cascadas por el cauce del río.

Y el sábado tuve mi primera travesía: Moaña, ría muy tranquila, 1950m (aunque después comprobé que siempre salen más, al ir haciendo eses), 120-y-pico participantes. No sabía si iba a acabar, así que salí con mucha calma, poniendo un ritmo cómodo, que pudiese mantener sin problema… Y así fue, no paré ni un segundo, llegué en 36min, sin apenas cansarme, y sin problema ninguno (¡cómo ayuda el traje de neopreno!). Quedé contento, y me gustó la sensación, así que ya estoy pensando en hacer otras más largas.



Fotos del álbum de cincopuntas ofrecidas en CeG.