Confinamiento audiovisual

En estos tiempos de confinamiento, en los que se está arrugando más sofá que nunca, los adictos a la sudada diaria están recurriendo a la imaginación y a la ingeniería-del-entretenimiento para aguantar las sesiones de rodillo o cinta (más frecuentes ahora que en un crudo invierno del norte peninsular). Así que dispuestos a quemarnos las pupilas ante las pantallas de nuestras pijas smart-TVs y ordenadores, mejor que sea viendo algo que mola, que no ruedas de prensa sobre el coronvirus.

Por eso en esta entrada extraña (ver avisos abajo), iremos dejando material del bueno: sport-porn del de flipar e imaginarte haciéndolo tú, y también otros audiovisuales más humildes pero amenos. Eso sí, nada de vídeos de los influencers deportivos youtubers habituales (esos ya sabéis donde encontrarlos).

Vídeos (visibles o accesibles desde el enlace):

Recomendaciones (aquí ya hay que buscarse la vida):

Observaciones. 1) Este post está en versión beta permanente: se va editando a medida que localizamos cosillas interesantes. 2) Algunos contenidos son de oferta limitada, por lo que sus enlaces tienen cierta caducidad (probablemente de aquí a unas semanas dejen de funcionar… y ojalá sea así si eso significa que se acabó el problema y estamos por ahí pegando brincos). 3) Disculpas por no citar las fuentes por las que me han llegado, pero son muchas y repetitivas. 4) Si no te da tiempo a gestionar tanto vídeo, guarda el enlace al post y tira del Wacht Me Later.

Imagen carta de ajuste: adaptada de Test-pattern de OpenClipart-Vectors en Pixabay / CCO.

Foto Indoor cycling: reflexblue on VisualHunt / CC BY-NC

Ecopistas do Minho

Los vecinos franceses nos llevan la delantera en lo que se refiere al «cicloturismo asequible» (de familia, accesible, de comunicación diaria…): no solo tienen una amplia red de voies vertes, algunas unidas en rutas muy conocidas (como la Vélodissée), sino tabién una filosofía de fomentar el vélo tourisme (que si el Canal de Garona, que si el Midi, que si los Castillos del Loira…), que se nota en que no te miran tan raro como aquí.

Aquí tenemos, además de un puñado de rutas típicas (como la Senda del Oso), las vías verdes, que «discurren sobre antiguas infraestructuras ferroviarias», pero son pocas y algunas están que dan un poco de pena. Además en Galicia solo hay una, la del Eo, en el límite con Asturias (siguen los rumores de que harán un par de ellas en la zona de Pontevedra, pero habrá que esperar). Los Caminos de Santiago los dejo para otra categoría, pues el concepto no es el mismo.

Pues nuestros otros vecinos, aunque le pese a muchos españois, también están ganándonos en esto (como en otras muchas cosas). En Portugal cada vez hay más ciclovías/ecovías/ecopistas, que de las tres formas le llaman, que lo mismo valen para dar un paseo en familia, hacer algo de ejercicio suave, o desplazarse de un pueblo a otro por el motivo que sea. En la zona norte hay varias (aquí hay una lista con su mapita, y aquí algo más de info), así que nos hemos propuesto ir visitándolas todas poco a poco: este finde nos acercamos a las que discurren por el curso final del Miño.

El viernes hicimos el tramo de Valença do Minho a Caminha, y regreso. La primera parte, desde la capilla da Senhora da Cabeça hasta Vilanova da Cerveira ya la conocíamos de haberla hecho en patines en línea hace un par de años. Todo el rato plano y sin tráfico, con vistas al río. Da gusto. Un pelín más para adelante del parque de ocio do Castelinho (visita obligada si se va con críos, y más en veranillo), se acaba el asfalto, y hay que combinar algunos trozos de tierra e incluso un cachito de carretera. Luego vuelve un rato el «formato carril bici», pero pasando Lanhelas otra vez hay que pillar caminos y carreterillas para llegar a Caminha (cruzando un puente sobre el río Coura que no tiene arcén). Como la zona ya es bastante conocida, fuimos hasta la Foz do Minho a tomar algo, y regresamos por el mismo sitio. Salen 57km en total, y se puede decir que sin apenas cuestas.

El sábado salimos de Salvaterra do Miño para ir improvisando una ruta hacia Tui por el margen derecho del río. Se pasa por senderitos chulos y cosas interesantes como el puente de la Fillaboa, aunque la parte anterior a Tui es más pisteo y asfalto. LLegando el pueblo hay que pillar el Camino Portugués pero al revés, cruzar el puente internacional, y ya en Valença buscar la ecopista hacia el NE. En cuanto se engancha en una zona como de trincheras, ya lleva directa a Monçao en un tramo muuuy rodador, y bontio porque hay varias cosas para ver, unas de ellas, las antiguas estaciones de tren, ahora bastante arregladitas (merendero, baños…). Llegamos a Salvaterra de nuevo con 45km y ni 300mDa+, por lo que salvo un par de tramitos del inicio, también fue un recorrido para todos los públicos.

*Como con cualquier otra cosa de las que desbarro aquí, si alguien necesita tracks o ayuda, que contacte.

Camino Primitivo: niebla y averías

Última semana de agosto, unos días libres y ganas de cicloturismo exprés. ¿A dónde ir? Pues como tenía pendiente la variante del Camino de Santiago denominada Camino Primitivo, allá que fui.

El lunes lo dediqué a la logística, que tampoco fue mucha, la verdad. Pillar un billete de bus para el día siguiente, descargar unos tracks (tanto del Camino Primitivo como de rutillas por la zona, por si había tiempo), y preparar el material. No llevaba mucho porque iba en formato ligerito tipo bikepacking, con un pequeño saco (y una hamaca por si se terciaba), y el material justo justito. Por cierto, que a la bolsa bajo sillín Ortlieb de la que ya hablé le hice un apaño con una percha para que se mantenga un poco más rígida, y no funcionó mal.

Día 1

El martes, ALSA hasta Oviedo, y cuando llego allí y empiezo a montar la bici, la rueda trasera sin aire. Inflo, y a los dos minutos otra vez la llanta en el suelo. Y no parece pinchazo, porque además la cubierta es nueva. Mecagoen. Llevo cámara de repuesto, pero no es cuestión de gastarla antes de salir de la ciudad, así que busco tiendas de bicis para pillar una válvula tubeless, y otra cámara por si acaso. En una dicen que no tienen, en otra que no me pueden atender en el momento… y al final acabo en una llamada Ciclos Fran, donde amablemente me dicen que sí si espero un rato. Con todas las coñas, eran más de las 19 cuando vuelvo a la catedral para arrancar el camino.

A esas horas ya no daba tiempo de avanzar mucho, así que me propongo simplemente llegar a Grado, o un poquito más. Hay que callejear algo en dirección NO para salir de la urbe, no mucho, hasta que se llega a una zona de pistas de asfalto de aldeas, y luego se alternan caminos de tierra fáciles y carreterillas, en continuo sube y baja. Al llegar a la zona del Escamplero el perfil se va poniendo más plano junto al río Nalón, y se avanza mejor, cosa que agradezco porque había empezado a llover… y la rueda volvía a estar con poca presión. Conclusión: solo llevaba 26km (más 20 que rulé por Oviedo), pero mejor pillar un albergue, secar la ropa, que apenas llevaba, y pensar.

Ya en el albergue, meto la mano en la bolsa del asiento para coger unas cosas, ¡y me quemo! Vuelco todo rápido en el suelo, y me encuentro con varias cosas derretidas, y la multiherramienta ardiendo de calor. Llevaba varias pilas sueltas junto a la herramienta, debieron hacer contacto, y aquello estaba que hervía. Lo que faltaba.

Día 2

Cuando me levanto, la rueda casi sin aire, y con el bombín de mano no pilla presión, así que salgo chicleando como si fuese en una doble con un amortiguador barateiro. En la primera gasolinera que pillo, desmonto la cubierta con cuidado de no derramar el líquido, limpio y aprieto válvula, y le meto todos los PSI que permite el compresor. Me dolía la espalda de tanto que rebotaba en las raíces y piedras, y el agarre era mínimo, pero mejor eso que lo contrario. Hay algún repecho, pero se lleva bien hasta Salas, donde paro un rato a degustar unos Carajitos del profesor. Ahí empieza a picar ya un poquito más hacia arriba, pero sin grandes petadas se lleva bien. Lo malo es que hay tramos que están bastante embarrados y resbaladizos, y que voy empapado por la mezcla de niebla y bochorno. El terreno hasta Tineo es más fácil, aunque se va acumulando desnivel, pero la lentitud viene de que el cambio falla por la suciedad, y la niebla se cierra cada vez más. Llega un momento en el que no se ve prácticamente nada, y hay algunos tramos por carreterillas, de interior y con poco tráfico, pero no deja de ser un riesgo porque cualquier coche te puede llevar por delante, así que cuando llego a una aldea llamada Borres, decido volver a parar aunque no eran más que las 16. Solo 60km: vamos de carallo.

Este camino es bastante más solitario que el resto, por lo que no coinicidía apenas con nadie, y las pocas personas que me cruzaba eran caminantes (bicis casi ninguna). Pues justo los más cuñaos de los cuñaos fueron los que me tocaron de compañeros de albergue: algo inaudito y para olvidar.

Día 3

Madrugo para perder de vista cuanto antes a los petardos, y vuelvo a reencontrarme con mi amiga la niebla. Voy con la ropa todavía mojada, dudando entre qué hacer al llegar a la bifurcación que lleva a Berducedo o bien por Hospitales o bien por Pola de Allande: la primera es la versión montañera, la segunda la más cómoda. Varias personas y varios carteles me advierten de que por Hospitales en bici ni de coña, que puede ser peligroso, y que con niebla no deben ir ni los caminantes. Pero la alternativa de coger bastante asfalto me mola menos, por el tema de un posible atropello. Así que, como me llamaba más, y además tenía track y pilas de repuesto, tiro por Hospitales. Supuestamente el paisaje era espectacular, pero yo no veía más allá de la rueda delantera. Conste que tiene algunos trozos durillos, rotos, trialeros y empinados, y más al haber viento y frío, así que en un par tocó practicar el empuja-bike. La parte más alta es más llevadera, por singletracks entre hierba, así que salvo la zona central de la subida, no es para tanto (si tienes algo de experiencia en este entorno, claro). Corono el Puerto del Palo, a unos 1050m, y empiezo a bajar por unos senderillos muy chulos y medio trialeros, pero que con mi escaso nivel de carga se bajan bien si vas con algo de concentración y cuidado, cuando, de repente, en solo unos metros… ¡se esfuman las nubes, y aparece un paisaje flipante! Imposible no pararse en la zona de Montefurado a disfrutar un rato de las vistas del valle y del calorcete.

Paso Berducedo, La Mesa, y me encuentro lo mejor de todo el camino: una bajada hacia el embalse de Grandas de Salime que era preciosa, con trozos rápidos, trialerillas, zigzags. Daban ganas de volver a subir para repetirla. Pero mejor no, porque subir ya toca obligatoriamente hasta el pueblo, casi todo por carretera salvo el último tramito que va por un sendero sombrío y muy chulo. En Grandas parada larga para comer y para desmontar el cambio: tras la limpieza y engrase empezó a funcionar un poco, aunque seguía sin dejarme engranar todos los piñones.

Salir de Grandas es seguir subiendo, primero por carretera, y antes del puerto del Acebo ya por monte, principalmente por pistas anchas. Hay algún repecho durillo, pero desde que entras en Galicia hasta A Fonsagrada es bastante llevadero. Quedaba alguna hora de luz, pero volvía la niebla, que se ve que no es exclusiva de Asturias, así que hice noche allí mismo. Pese a las muchas paradas, por lo menos la bici iba algo mejor, y habían caído 72km y 2800mDa+, así que me permito una cena con menú peregrino que estaba de muerte.

Día 4

En el albergue me advierten sobre la Costa do Sapo, que está llegando a A Lastra. Como me lo dicen varias personas, y también lo leo en alguna web, voy precavido y salgo, todavía de noche y con una intensa niebla, en plan conservador: piñones altos y cadencia incluso en los llanos. Pasada Paradavella, por unos caminos muy chulos, encuentro una pendiente considerable. Aguanto unos metros, meto platillo, aguanto otros metros, y echo el pie a tierra (nunca mejor dicho). A la vista no parece para tanto, así que tomo aire unos segundos y vuelvo a pedalar. Medio minuto después, otra vez lo mismo. Flipo. Me pongo a caminar, y también me cuesta. Asú mimá ¿Será el peso? No llevo tanto en las bolsas. ¿Será el cansancio? Tampoco llevo tanto en las piernas. Pues no sé si era algún tipo de magnetismo extraño o alguna suerte de maldición globeril, pero sude incluso llevando la bici por la mano. Queda «pendiente» venir por aquí con otra máquina y en otras condiciones.

Comparado con el ritmo hasta allí, las siguientes horas por O Cádavo, Castroverde, y hasta Lugo, podemos decir que fueron rápidas. Por la ciudad de las murallas paso justo al mediodía, así que me regalo una pizza en la terraza del Fluvial, y nada más acabar sigo tirando. Fue un error, porque aunque el terreno al principio es muy fácil, Lorenzo apretaba lo suyo, no sobraba la sombra, y la sangre estaba toda intentando deshacer las anchoas (otra mala elección). Así que una hora después tuve que parar en un bosquecillo en San Román da Retorta para que no me diese una insolación. Cuando los rayos ya entraban más bajos, reanudé: un combiando de pistas de tierra y asalfto, y algún sendero, salpicados de algunos repechos y repechones, y te pones rápido en Melide. Ahí es donde el Primitivo engancha con el Francés, y además es una localidad ya algo grande, así que había bastante gente. Demasiada. Por eso paré para hacer una merienda-cena y unas llamadas, y seguí un rato más dejándome llevar hasta donde me apeteciese. Un pequeño río con unas casitas restauradas muy chulas me llamaron la atención, así que allí me planté. Era Ribadiso, por lo que el día se saldaba con 114km… y una deuda pendiente con la cuesta esa.

Día 5

De Melide a Santiago hay casi 50Km, y conocidos, así que fui con calma, en plan llegar a casa para comer. El camino está literalmente abarrotado, especialmente el primer tramo (hasta Arzúa), y el último (entre O Pedrouzo y el Monte do Gozo). Por tramos casi ni puedes pedalear, y en las bajadas no puedes soltar freno sin riesgo a rozar a alguien. Para los negocios y la promoción cultural será bueno, pero menuda romería. Así que en cuanto pude, aceleré, bajé cuanto antes al centro de la ciudad, foto de rigor en el Obradoiro, y me pillé el tren para llegar a Ponteveda a tiempo de comer con la family unas tapitas. Por cierto, la rueda trasera llegó con los más de 4 kilos que le había metido en Grado.

Conclusión: el Camino Primitivo mola. Es tirando a rompepiernas (sin subir muy alto, en 316km me salieron 8200mDa+), y tiene algunos tramos durillos para la bici, pero como es obvio dependerá de las condiciones. Se nota que está menos frecuentado, y de hecho se va casi siempre solo, y tienes que tener cuidado con la logística porque tiene menos servicios que otros más habituales; eso sí, en general estaba bien marcado. Yo lo disfruté a medias, en parte por las circunstancias y el modo light en el que iba, así que habrá que repetirlo con mejor tiempo y en grupo.

Al Xalo de pruebas

Algunas de las machadas minimalistas que hemos hecho con la bici en los últimos años ya se podrían considerar bikepacking. Y lo mismo alguno de los apaños caseros para llevar material en que montamos en ciertas rutas y carreras. Pero lo cierto es que todavía no había pillado nada de equipamiento específico de esta «nueva modalidad de ciclo-viaje».

Y lo pongo así entre comillas por varias razones. 1) Porque aquí no deja de haber también un gran componente de marketing (un saludo a los debates gravel/CX/carretera, las discusiones 26/27.5/29, y a las rarezas fat/eléctricas/plus size/y-otras-variedades). 2) Porque no tiene tanto de nueva (hay sitios y colectivos que llevan años con esta filosofía). 3) Porque no existe una diferencia totalmente clara que diferencie bikepacking del cicloturismo de toda la vida: ¿la cantidad de cosas que llevas encima?, ¿el formato de las bolsas y acoples?, ¿el tipo de recorrido o las velocidades medias?, ¿la actitud durante la ruta?, etc.

El caso es que, como cada vez me va molando más el rollo y hay previsión de ir haciendo cosillas, como buena víctima voluntaria de la sociedad de consumo, estoy empezando a montarme el ajuar. Como para el manillar ya tengo apaño, y lo primero que me gustaría es librarme del transportín y las alforjas, me fui a las bolsas bajo sillín. Miré las típicas económicas de Amazon y AliExpress, pero acabé pillando una un poco buena. Concretamente una Ortlieb Seat-Pack L: 16.5 litros, válvula para quitar el aire interior, impermeable (tal vez el punto determinante en la elección), y con detallitos de calidad típicos de la marca.

Este finde la probé en la Scott-viaje acercándome a Coruña (camino portugués hasta Santiago, y luego el inglés a la inversa… más o menos), para «correr cerrando» la Travesía do Xalo como todos los años. Se menea un pelín al pedalear de pie, pero igual se puede sujetar mejor. No tiene pinta de mala compra.

Ponteoribike 2018

Aunque uno esté en fase rounded shape (aka estado de forma deplorable), cuando se organiza un campeonato de España al ladito de casa, en este caso el Ponteoribike 2018 CEMTBO por parte del club AROMON, hay que aprovechar la oportunidad. Aunque de antemano se sepa que el resultado deportivo no va a ser satisfactorio, por lo menos son horas en el monte. Fueron tres las carreras durante el finde:

  • El sábado por la mañana la carrera larga, en el mapa del Xiabre sur. En mi categoría de primeros vejetes, 13 balizas que te hacían irte por encima de los 20km y los 700mDa+… con un trazado tipo asterisco que te hacía volver varias veces al código 43 de marras. Sudé.
  • Por la tarde, con una especie de bochorno, la prueba sprint en el mismo mapa pero en versión 1:10000 (los otros eran 1:15), y con salida en masa tipo Le Mans. fueron 11 los controles, desperdigados por la zona del encoro do Con y de Castroagudín, en unos 9km y 300m de desnivel, pero la media salió la misma de la mañana, porque no podía con el alma. Fundí.
  • Al día siguiente faltaba la distancia media, que fue en el mapa del Pontillón do Castro. Llovía, hacía algo de frío, estaba reventado y medio de bajón. Así que las 20 balizas, por una zona además conocida para mí, se me hicieron eternas, y hasta me jodía el barro que en otras ocasiones tanto me mola. Que no fue tanto (me salieron 12km y 600mDa+), pero tanto la media como la concentración y las sensaciones fueron de mierda. De hecho acabé medio malito, y con catarro a la vista. Gripé.

Este vídeo resume un poquillo este Campeonato de España (e Ibérico Femenino):