TMA-1

En lugar de penetrar en el cráter Tycho, decidimos adentrarnos en la zona de Trevinca. Cuesta desplazarse pero avanzamos a duras penas; es necesario para la humanidad. Ya en lo alto, detectamos un campo magnético extraño, perceptible sólo para entendidos, y poco más tarde dimos con él. Estaba ahí, enhiesto y solitario, emitiendo su señal bajo aquel intenso sol, en la cota 2001: El Centinela.

No había ni rastro allí del Dr. Heywood Floyd, con lo bien que nos vendría ahora su ayuda. Pero de haberlo encontrado, a buen seguro que nos animaría a explorar, así que arriesgamos como lo hubiese hecho el mismísimo comandante Bowman. Afortunadamente nuestros vehículos S.C.B., mucho más fiables que H.A.L., nos condujeron sin problemas a través del valle espacial. Fue como renacer, pero en otra dimensión.

VI Travesía do Xalo

Ver las carreras desde el otro lado, desde el punto de vista del organizador o el voluntario, es algo que debería hacer todo el mundo de vez en cuando. Es un ejercicio de trabajo mental y reconocimiento social muy recomendable. Y en estas últimas semanas (o meses, mejor dicho), yo lo he podido hacer por partida doble.

2ª parte: Travesía do Xalo

La gente de Castelo Deporte hace una de las carreretas con mejor ambiente de Galicia: la Travesía do Xalo. Es una de esas pruebas que mola tanto que no sabes si recomendársela a todos tus amigos para que disfruten, o guardarte el secreto para que no te roben un dorsal ni se masifique. Está organizada con cariño y tiene algo detrás («el concepto», que diría Manquiña), y eso se nota; y va evolucionando edición tras edición. En esta tenían desde calcomanías con el perfil, hasta ¡cuestionario de valoración! ¡Cuánto tienen que aprender otras!: desde aprender a comunicarse en las redes sociales, a aceptar las sugerencias de mejora, etc.

Este año como estoy sin forma ninguna (bueno, en realidad sí que estoy cogiendo forma… ¡redonda!), sabía que no iba a correr, pero sí quería estar allí aunque fuese echando un cable a CV, un buen amigo que admiro mucho y que es uno de los principales organizadores. El tipo intentó convencerme, y yo me resistí, y al final llegamos a un acuerdo: iría de último cerrando carrera y recogiendo cintas… acompañado de mi socio AV que también andaba medio vaguete.

Así que tiramos para el norte ya el sábado, por si podíamos echar una mano y para cenar allí juntos, y el domingo tocaba #somosdemonte. Unos 300 participantes en el trail (otro tanto, o más, en la andaina paralela; y muchos críos en las carreras infantiles), un interesante pique entre Arca y Nimo, un churrasco esperando a la vuelta, y un recorrido novedoso y verdaderamente bonito (y eso que algunas zonas estaban demasiado embarradas). Tenía de todo: caminos y bajadas resbaladizas, mucho senderito chulo, subida por un DH de bicis, cruzar el Petón do Xalo, un tendido eléctrico maldito, poca pista y apenas asfalto, etc. Vamos, un disfrute.

Además, al ir de corredores escoba, el ritmo nos permitía disfrutar del paisaje, pararnos a ver curiosidades o a charlar con algún voluntario, a sacar fotos, a bromear con los corredores y animarlos. Eso sí, ejem… sin descuidar la labor que teníamos encomendada, que para nosotros el deber es lo primero. De hecho, de vez en cuando tocó hacer un cambio de ritmo para coger otra vez a los que cerraban carrera, aunque lo cierto es que tuvimos poco trabajo (3 o 4 retirados, y un par de personas que se despistaron y las devolvimos al recorrido).

Ya en meta, tras 23km y unos 1400mDa+, una duchita, un «churrasco con magdalenas», y un poco de vida social, no nos quedó otra que felicitar «al presi» y compañía: porque se curró mucho con la desbrozadora, se balizó bien, y en general nadie debió quedar defraudado. Nosotros tampoco, ver la carrera desde atrás también te enseña muchas cosas.

Pontevedra 4 Picos Bike&Trail

Ver las carreras desde el otro lado, desde el punto de vista del organizador o el voluntario, es algo que debería hacer todo el mundo de vez en cuando. Es un ejercicio de trabajo mental y reconocimiento social muy recomendable. Y en estas últimas semanas (o meses, mejor dicho), yo lo he podido hacer por partida doble.

1ª parte: Pontevedra 4 Picos

Unos meses antes de las pasadas navidades, se pusieron en contacto conmigo unos amiguetes que estaban empezando a organizar una prueba en mountainbike con un concepto interesante: dar una vuelta alrededor de Pontevedra subiendo los cuatro montes que se aprecian desde la ciudad. Y lo llamaron como ya lo denominábamos los que andábamos con el tema de los raids hace unos años: el Pontevedra 4 Picos – Desafío Rías Baixas.

El caso es que  iban a ampliar el evento con un pequeño trail, y necesitaban alguien con experiencia que les asesorase o llevase «la parte técnica» (sigo sin entender bien esa fama de runner que tengo por aquí, porque yo sigo siendo más ciclista que corredor, al menos de corazón). Al principio iba a declinar «la invitación», en parte por falta de tiempo (soy un tipo ocupado, ¿vale?), y en parte también por algunas discrepancias con ellos respecto al concepto de prueba y a ciertos planteamientos organizativos. Pero al final me pudieron las ganas de contribuir a que hubiese un evento deportivo de monte de cierta envergadura en la ciudad.


El comienzo ya fue un quebradero de cabeza: diseñar los recorridos ajustándome a unos condicionantes (lugar de salida y llegada, distancia aproximada y dificultad,…); y también cumpliendo unos criterios de calidad autoimpuestos (minimizar el asfalto, incluir terreno diferente y chulo en la medida de lo posible, ser precavido con los cruces de carreteras,…). Parece una tontería, pero supone muchas horas de mapa, de monte (en época de lluvias), y de ordenador. De hecho, hubo un momento en que tenía tantas versiones y recortes de track en el GPS que ya ni sabía qué línea era la que tenía que seguir.En mi opinión los recorridos quedaron «bastante apañaos»: casi 17km y 350mDa+ el trail corto, sin apenas dificultad técnica alguna (sólo unas rocas en el sendero del río Lérez), y unos 32.5 con 1400mDa+ el largo, que ya incluía un par de petaditas subiendo y una bajadita rota y empinada, aunque nada del otro mundo. Abrimos algún camino, limpiamos alguna zona, y dejamos otras algo más a monte a propósito.

Parecía que no había más problemas… dejando a un lado la presión que se metía desde las redes sociales (que prisa tiene la peña, ni que se les fuera la vida en esto).Pero dos semanas antes llegó el estrés, y eso que no debería sentirlo pues yo no era responsable del evento. Que si unas excavadoras habían jodido dos de los tramos más chulos de la carrera (de pistas con hierba y grandes lajas, pasaron a cortafuegos de tierra suelta). Que si las ayudas para el marcaje no fueron lo eficientes que se esperaba; que si algún cabrón se dedicaba no sólo a quitar cintas sino a ponerlas por caminos que no eran, e incluso a voltear las flechas indicadoras; que si había que cambiar al corredor escoba; que si… Menos mal que algunos amiguetes traileros (SM, AA, y especialemnte AV), se enrollaron a echar un cable, y pudimos remarcar el recorrido el mismo domingo por la mañana, y tener un rato para acompañar a los corredores.


Finalmente, aun con el canguele de los días previos, todo discurrió bastante bien, e incluso el día ayudó. Y lo cierto es que los chicos de A Roda do Demo y de Global DxT, y sus colaboradores y voluntarios, lo tenían todo muy atado: voluntarios, emergencias, avituallamientos, servicios,… De hecho, he de decir que el que sean colegas no me impide ser objetivo: en algunas cosas no estoy para nada de acuerdo con su postura (inscripciones, filosofía, cronograma,…), pero en la parte  organizativa sólo puedo aplaudirles, pues no es fácil tener a más de 1500 personas desperdigadas en 120km de recorrido, y que todo esté coordinado.

Así que a mantener lo bueno, y a pulir los fallos, porque como los participantes quedaron contentos en general, y la organización y los colaboradores también (1 y 2), parece que es casi seguro que haya segunda edición en 2016.

Primer training camp

Este fin de semana debía haberse realizado un training camp de trail en el centro Aviva de Maus de Salas, en pleno Xurés-Gerés, y me acabo de enterar de que no se celebró (desconozco el porqué). Esto me ha hecho recordar el Winter Training Trail que vivimos allí a finales de enero, en el mismo lugar pero organizado por otra gente, y del que no escribí en su momento porque no me había dejado buen sabor de boca, y porque andaba mal de tiempo.

La experiencia de hace un par de meses ofrecía tres entrenamientos conjuntos y guiados, varias ponencias, presentación de materiales, además del aspecto convivencial, que también es muy atractivo (junta varios frikis sobre cualquier tema, sea StarTrek o UltraTrailk, en un recinto cerrado y verás como son de peculiares). Pero la cosa no resultó, o al menos no como yo esperaba, y ojo, no tiene nada que ver con el hecho de que algunos fuesemos en mala forma física y nos costase aguantar, o de que faltase uno de los coaches que no pudo asistir por enfermedad, algo comprensible (aún así contábamos con el experto ultrero Salvador Calvo y con el fisioterapeuta Alberto Iglesias).

El sábado por la mañana hicimos un entreno de unos 22km y 750mDa+ en unas 3h (más si contamos paradas), sin alejarnos mucho de Maus, y en el que pudimos pillar algo de nieve en la zona alta. Se suponía que íbamos a ir juntos, y que nos iban a dar explicaciones y consejos durante la ruta… pero aquí maricón el último, y lo único que hubo fue un mini-comentario de Salva Calvo en un reagrupamiento previo a un cortafuegos. Me pareció más un entreno «en pandillas» que un entreno conjunto, aunque algo de intención se le vio.

Al volver al campo base, duchita, breve presentación de productos de nutrición de la gente de MovesTime, y todos a comer, que había ganas. Por la tarde la primera charla «Lesiones típicas del corredor» me gustó: un fisio no talibán (algo que no abunda en su profesión), con consejos prácticos, y manteniendo un equilibrio entre lenguaje técnico y explicación-de-niño-pequeño. Pena que no tuviera algún medio didáctico mejor que la pizarra «de última generación» que usó, y que no se extendiese más tiempo, porque después… ¡después no hubo nada! Ni las charlas sobre entrenamiento, algo obvio al faltar el ponente, ni charla ninguna, porque ni buscaron un recambio o alternativa (poner un vídeo, buscar un ponente que expusiese algo aunque fuese «de menos nivel», hacer una mesa redonda sobre material, etc.), ni se hizo lo que se le pidió a Salva Calvo, que diese una charla sobre sus aventuras y experiencias, pues se limitó a contar un par de cosas desde su sitio, y eso tirándole de la lengua con preguntas. ¡Y yo que esperaba coger apuntes para estudiar después en casa! ¿Costaba tanto poner un proyector, preparar una presentación, o planificar alternativas? No sé, a lo mejor es deformación profesional.

Después de anochecer salimos de nuevo al monte. Pensé que nos detendríamos de vez en cuando para hablar sobre frontales, técnica nocturna, orientación, o algo. Pero nanai de la china. No sé si dejamos los egos en la furgoneta, si es que teníamos miedo de perdernos, o a qué se debió, pero esta vez no nos separamos tanto y pudimos ir más en plan grupeta. Salieron unos 11km y casi 250mDa+ en 1:20:00, siempre por caminos fáciles. Otra duchita (hay que ver, me aseo más cuando voy al monte que en casa), cenita de cháchara con los compañeros, y para camita que tocaba madrugar.

El domingo por la mañana entreno largo. El ritmo de salida fue más lento, y aún así me parecía rapidísimo. Empiezo a sospechar lo que nos pasará a varios. Pisteamos, bajamos a unas pozas de agua chulísimas, y pillamos un sendero auténticamente precioso que nos lleva a Salgueiro, un pueblo abandonado muy guapo (hay que volver otro día en la bici). Allí empezó lo peor: unos que se volvían, otros que tiraban,… nos juntábamos, nos separábamos,… es por aquí, es por allá,… En la zona alta reagrupamos, hacemos el trozo de nieve y más técnico juntos, y después se disgrega el asunto por completo. Se hacen dos grupos, creo, y unos cuantos nos quedamos en el medio, en mi caso fue culpa mía obviamente, pues debería o forzar o esperar, pero me estaba entrando la fase mental conocida como «no-me-toques-los-cojones» al ver la desorganización que había. Empecé a tirar de track para ir «en plan independiente», pero no coincidía con el recorrido que ellos hacían, así que me paré medio mosqueado a esperar (y reconozco que también a descansar, que iba ya fundidillo), y flipo cuando llega el corredor escoba y, en un par de ocasiones, tampoco sabe por dónde es (y eso que también llevaba GPS). Al final, después de 32km y unos 1250mDa+ en unas 6h, volvemos a Maus justo para comer. No aprendimos nada, ni entrenamos en convivencia… fue una salida de sálvese quien pueda.

Vamos, que tuvo sus cosas buenas, y no lo pasé mal, pero también vi mucho que mejorar. Por eso humildemente pido que en el próximo trainingcamp que hagan, que parece que impartirá Antonio Madriñán (que también estuvo presente en el que comento), tengan en cuenta opiniones como estas:

  • Si se hace un programa de actividades indoor hay que intentar cumplirlo, y tener alternativas por si algo falla (y más cuando se paga por el evento, aunque sea poco).
  • Para entrenar sólo o con dos colegas me quedo en casa: si voy a un campus como este, quiero aprender algo o convivir con gente como yo, no trotar solo y en silencio.
  • No se puede llevar a 30 personas a un monte que desconocen con recorridos/tracks poco fiables, sin organizar grupos, y sin prever posibles emergencias. Es lo mismo que le pido a cualquier carrera: seguridad, el resto me sobra.
  • Al haber niveles dispares, y pretender pararse a explicar o ejemplificar cosas en el monte, es mejor platear un recorrido más corto y que guste (o una salida en oleadas, o varios guías bien coordinados), que algo más ambicioso y que sature.

Si alguien quiere saber algo más sobre el sitio y los entrenos, el compañero Filipe de Solopisadas hizo unos resúmenes bastante completos (datos, fotos,…) de cada uno de las salidas: la primera aquí, la nocturna aquí y aquí la del domingo.


Imágenes tomadas de web de Aviva, y col. priv.