Bici-orientaciones por Galicia

Hay que aprovechar que todavía está en vigor la licencia FEDO 2017, así que últimamente estoy yendo a todas las pruebas de orientación que puedo. Y también de bici-orientación: liga nacional en Pontevedra (mapas de Ermelo y la Escusa), liga gallega en Guitiriz (dos pruebas) y en el Xalo (otras dos… aunque a la segunda, que tenía cuarentena, casi no llego por quedarme dormido). La verdad es que mola. ¡Quiero más!


Ilusión raider

Tras bastantes temporadas sin participar en ningún raid, pero con muchas ganas de hacerlo, este principio de año unos cuantos de mis castroncitos favoritos me invitaron a formar un equipillo. A sabiendas de las limitaciones que podrían causar mis dos últimas inflmaciones (la rodilla y… la barriga), me animé a ir a un par de ellos.

Raid de la Siberia (Extremadura, LERA)

Carrera de liga naciaonal en formato de dos etapas; o de tres si contamos la odisea que fue llegar al pueblo de donde salía: nuestro querido Google Maps nos indicó una carretera que no era merecedora de tal nombre, y llegamos a desesperarnos con los socavones y las curvas: no habíamos empezado y ya teníamos una tensión encima… Hicimos dos equipos en 2-0, y yo voy con el gran CV (todo un honor, la verdad).

Ya en faena, en la primera sección, una carrera urbana muy breve, todo dios sale a fuego y me cuesta pillar el ritmo. Después una de mountainbike en la que chupamos un frío de lo lindo (el rato de agua-nieve fue mortal), y otra de bici-kayak-bici a la que vamos porque queremos hacerlas todas (en realidad esa no compensaba hacerla, pese a la penalización), pero que me deja claro que las energías no son eran muchas y que esa filosofía de intentar pillar todas las balizas no iba a durar mucho. CV me va animando en el kayak porque sabe que es mi punto débil, y como es asunto no dura mucho, salgo sin tirones ni cosas raras. Comemos algo en la transición y arrancamos para un trekking. El Boss llevaba la orientación bastante bien, hasta que una valla y un cortafuegos crean algo de confusión, revisamos el mapa entre los dos, deshacemos y hacemos camino, pero algo no cuadra; y aunque yo fui regulando, estoy ya en fase reserva. Finalizamos la sección como podemos, y llegamos a la furgo ya anocheciendo. Toca salir a una bici nocturna que hacemos casi completa. Nos acompaña AV (porque el otro equipo tuvo que parar por problemillas), y vamos con calma, hablando y usando la cabeza, además el monte estaba muy bonito de noche. Al llegar a la siguiente transición vemos que vamos a llegar fuera de control, por lo que saltamos una sección de trekking para ir directos al final de etapa.

El domingo iniciamos con una de bici de montaña en la que el terreno y la ubicación de las balizas invita «al trenecito». CV propone una estrategia diferente a la del resto, y salimos de la ruta frecuentada. La idea no es mala porque al poco nos encontramos entre los equipos de cabeza. Pero así como él llevaba el mapa, yo llevaba la fundición, así que no sirvió de mucho. La siguiente sección era una mtb-correr-mtb en la que la bici era básicamente de enlace, y la pateada un continuo subir y bajar entre olivos a veces, y otras en barranqueras con maleza. El desnivel me mata, y además una baliza en un arroyo se nos resiste y nos desvia un poco. Pendientes del reloj, pillamos lo que podemos, y al volver a la bici vemos que casi no queda tiempo. CV intenta motivarme, pero la verdad es que no hacía falta: después de haber estado penando por ahí, estaba yo como para permitirme llegar fuera de control. Apreté el culo como hacía tiempo, vacié lo que quedaba (algo inusual en mí), pero llegamos a la plazoleta con 3 min de margen. Raid hecho, o semi-hecho.

Raid de Cariño (LGRO)

Unas semanas después, liga gallega en el pueblo de Cariño. Ya están las chichas así que hacemos dos equipos: AV, JR y LM en uno, y CV, FE y yo en el otro. Sólo queremos acabar con buenas sensaciones, por lo que ya de principio descartamos ir a por todas las balizas.

Salimos del paseo marítimo en mountainbike con el material de correr en la espalda, los primeros controles por caminitos de fincas cerca de las casas, luego pistas de monte, algo de asfalto, y desnivel para llegar a la zona de Vixía de Herbeira. El ritmo es cómodo, vamos bien. En una zona de pastos dejamos las bicis y salimos a pie; el terreno es bastante bueno así que trotamos bastante, con una mezcla rara de calor y viento. Por momentos coincidimos con la otra mitad del equipo y vamos medio de vacile. Volvemos a la bici y al nuevo mapa, y como era de esperar ahora tiende a bajar. Cuando faltaban un par de balizas para la transición, FE tiene un problema con el cambio perdemos un ratito en ñapas Casal, y luego pedaleamos algo más lentos, pero llegamos sin tener que empujar. CV y yo salimos al kayak, que parece que han acortado porque hay algo de mar; mientras FE se prepara para el rapel desde una torre del puerto. Cuando regresamos del agua todavía no ha rapelado, así que al final el que se descuelga es CV. Volvemos a boxes y salimos a la última sección: carrera a pie, primero por monte y luego urbana. Íbamos físcamente bastante enteros (CV sobrado, claro), pero en las zonas empinadas la rodilla me recuerda que está ahí. Por suerte sólo quedaba 1h de carrera, y tras unos kilómetros urbanos, cruzamos meta contentos. Otro para la saca.


La verdad es que pese al bajo rendimiento (¿alguna vez fue alto?), lo pasé como un enano. Sin embargo creo que de momento se va a acabar aquí. Tristemente. Ya aparecerá el contexto correcto.

Auto-DSQ Gumby

Hay cosas que están por encima de otras, como la ética. Como buen chaíñas, no vale la pena pretender ser el Campeón de las 7 Parroquias, ni preocuparse por estar de 15 o de 20 en la clasificación de una carrera regional, sin con eso uno se salta sus principios.

Por eso este finde en la 2ª prueba de la liga gallega de O-Pie, el III Mermorial Patxi Arufe, que era una urbana por Arteixo, viví una situación extraña.

El caso es que pillé la 70, la 81, y luego la 36, y para seguir hacia la 80 y la 64 crucé por el río. Pero al acabar, comentando unos/as colegas, me dijeron que no se podía, cosa que yo desconocía, porque aparece en el mapa con una línea de borde negra. No lo dudé: me fui a la secretaría, y les pedí que me descalificasen, que no quería aparecer en la clasificación (daba igual que el tiempo fuese deente, o una mierda). La verdad es que por la cara que pusieron, no debe ser muy usual que eso pase en general, ni ese día en particular (cuando la realidad es que el río lo cruzó gente y gente… al igual que los prohibidos de las calles). Fue algo un poco como el mítico mini-sketch en el que Gumby está parado en medio de un riachuelo mientras afirma: I would put a tax on all people who stands in water. Pues eso, si es lo que tiene que ser, que sea. Desde luego prefiero marchar para casa con buena conciencia y mal puesto, que al revés. Porque bruto, pero honrado.

Por cierto, queda pendiente mirar bien las especificaciones y reglamentos: en este caso lo que no tenía controlado era el símbolo de «zona de agua infranqueable». Pero, pese a los años practicando este deporte, habrá tantas cosas que desconozco o que no tengo interiorizadas…

Desastre World Championship

Este año el Trail World Championship, usease, el Campeonato del Mundo de Trail de la IAAF, está organizado por el vecino Carlos Sá, aquí al ladito (a menos de 2 horas de coche), e incluye un par de open races, 16K y 55K, para que puedan ir a participar las personas normales.

Más que una mini-crónica de esas mías en las que no cuento más que obviedades, aquí llega una simple valoración. Carrera bien organizada, recorrido muy chulo y variado (una especia de C invertida desde Entre-Ambos-Os-Ríos y Arcos de Valdevez), entorno flipante como siempre en la zona del Xurés-Gerés, y la gente de los pueblos de Portugal siempre amable. A los pro en su carrera de 85K parece ser que también les gustó, y además a España no le fue mal. Yo, no fui bien en ningún momento: desentrenado y falto de forma, pasado de peso, y con la rodilla dando la lata. Tan lento iba, que al llegar al kilómetro 40 se me hizo de noche, instalado en la cola de carrera, y en Anta do Mezio la organización nos cortó (dije que quería seguir aunque fuese fuera de carrera, porque solo quedaban 12K, pero nos dijeron que no, que iban a retirar el balizado y el personal de los cruces). Así que con 43km y 2800mDa+ en las patas, pero en un montonazo de tiempo, ha llegado el primer DNF de mi vida, por cuestiones de reglamento, pero ya está aquí.

A todo porquiño, por mucha fama que tenga de tanqueta y de tractor (de lento pero fiable), le llega su San Martiño: y el mío esperaba en Portugal en forma de desvirgamiento del retirado (o cortado, o lo que sea). Lo que más me fastidia es que todo se debe a la cabezonería que afloró en un par de ocasiones, una en casa y otra en el extranjero, y que ahora empieza a cobrarse la factura.

Un par de traves

Por acompañar a una familiar un par de días a la piscina, y supongo que influenciado por ver en la tele los Juegos Olímpicos, me planteo nadar algo. En el agua la rodilla no duele, así que decido desenpolvar el neopreno, y ponerme a chapotear un rato en el agua salada aprovechando que por la zona hay travesías todos los fines de semana. Eso sí, de momento cosas factibles, que no estamos para grandes retos natatorios.

Estas últimas semanas pude ir a una travesía que se estrenaba en el calendario y en la que hubo bastante gente, la de Poio, y a una de las clásicas de carácter más familiar y minoritario, la de Vilaxoán. Ambas de un par de kilómetros (en teoría, claro), ambas con el mar tranquilo y buen tiempo, y aunque con una organización humilde, ambas recomendables para próximos veranos… especialmente si se combinan con el tapeo posterior en el pueblo.

Yo como siempre: sin calentar apenas, saliendo atrás para no entrar en la guerra de golpes y tirones, a ritmo tractor, y regulando por saber que palmaré metros y metros de más por zigzaguear entre boya y boya (especialmente en Vilaxoán, en donde eran tan chiquititas que desde lejos no se veían ni «estando plato»). Pero acabando… y disfrutando de las rías.

Y es que por mucho que guste el monte, hay que valorar también este otro maravilloso entorno que tenemos en Galicia, y procurar aprovecharlo.